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Crítica – ‘The Prodigy’

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Título original: The Prodigy

Año: 2019

Duración: 94 minutos

País: Estados Unidos

Dirección: Nicholas McCarthy

Guión: Jeff Buhler

Música: Joseph Bishara

Fotografía: Bridger Nielson

Reparto: Taylor Schilling, Jackson Robert Scott, Peter Mooney, Colm Feore, Paul Fauteux

Producción: Orion Pictures/ Vinson Films

Distribuidora: Orion Pictures/ Filmax (España)

Género: Terror/ Thriller

Fecha de estreno: 8 de febrero

Entre la marabunta de remakes y segundas partes previstas para el 2019, ‘The Prodigy’ se insinuaba como un soplo de aire fresco en el panorama del terror. Lamentablemente, pese a la innegable oscuridad en la que se envuelve, parece decirle al espectador que ya no es posible hacer nada nuevo en este campo.

Michael Myers en ‘Halloween’, Damien en ‘La Profecía’ (The Omen) o Esther en ‘La Huérfana’ (Orphan) son sólo algunos ejemplos de que la dulzura y el mal rollo del niño asesino son un gancho interesante. Pero precisamente la explotación existente de la idea presenta el reto de contar una historia diferente. ‘The Prodigy’ acumula todos aquellos momentos que ya nos han hecho agarrar con fuerza la butaca alguna vez. Y es por eso que no hace falta ser un amante del terror para darse cuenta de lo peligrosamente predecible que es.

En el mismo momento en el que un asesino en serie obsesionado con las manos de sus víctimas (Paul Fauteux) muere disparado por la policía, Sarah (Taylor Schilling) da a luz al hijo que ella y su marido John (Peter Mooney) han deseado durante tanto tiempo. A los 8 años, Miles (Jackson Robert Scott) empieza a dar signos de tener una inteligencia superior a los niños de su edad, a la vez que muestra inquietantes cambios de humor y repentinas muestras de violencia. Pese a ello, sus padres siguen viendo su parte más dulce. Cuando la situación escala rápidamente, Sarah descubre que algo (o alguien) se ha metido en el cuerpo de su hijo e intenta hacer desaparecer su alma.

‘The Prodigy’ hace un abuso de tramas y giros de guión que ya conocemos, convirtiéndolos en un remix de clichés que hacen que el espectador no acabe de entrar del todo en la historia. Quizás sería hora de que el marido crea a su mujer cuando esta le dice que su hijo está raro. Así mismo, se hace hincapié en algunos puntos que se convierten en meramente anecdóticos a medida que avanza el filme y dejan huecos de guión que podrían haberse explotado más. ¿Por qué la obsesión con las manos? ¿Qué llevó a un hijo de inmigrantes húngaros a convertirse en asesino?

Pese a ello, destaca el trabajo del director, Nicholas Schilling (‘El Pacto’), que demuestra su habilidad en cada plano para generar una sensación de oscuridad que a veces resulta en escalofrío. Pero lo que realmente sustenta la película es el reparto. Mientras que es interesante ver a Taylor Schilling fuera de su uniforme naranja de ‘Orange is the New Black’, deslumbra especialmente Jackson Robert Scott. El pequeño Georgie de ‘It’ pasa de dulce y tierno a creepy, mostrando su batalla interior con una maestría más que admirable.

Los que busquen ver algo diferente no lo encontrarán en ‘The Prodigy’, pero es una buena manera de ir abriendo boca para lo que viene este año.

Lo mejor: No querrías tener a Jackson Robert Scott desayunando en tu cocina por las mañanas

Lo peor: El predecible guión limita el resto de elementos del filme, que podrían haberse explotado mucho más

Nota: 6,5

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