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Crítica – ‘The Defenders’ (T1)

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Título original: The Defenders

Año: 2017

Duración: 60 min.

Episodios: 8

País: Estados Unidos

Directores/as : S.J. Clarkson, Uta Briesewitz, Peter Hoar

Guion: Douglas Petrie, Marco Ramirez

Música: John Paesano

Fotografía: Matthew J. Lloyd

Reparto: Charlie Cox, Finn Jones, Mike Colter, Jessica Henwick, Krysten Ritter, Sigourney Weaver, Elodie Yung, Rosario Dawson, Babs Olusanmokun, Elden Henson, Simone Missick, Rachael Taylor, Scott Glenn, Eka Darville, Carrie-Anne Moss, Deborah Ann Woll 

Productora: ABC Studios, Marvel Television, Netflix

Género:  Acción, Ciencia ficción, Superhéroes

Los superhéroes, como bien se sabe ya, son el pan de cada día en la actualidad cinéfila. Con dos universos cinematográficos al tope de producción, los próximos años están prácticamente copados por estos protagonistas de inconmensurables poderes. Del mismo modo, son ya varios los años que llevan tanto Marvel como DC apostando por las series de televisión sobre superhéroes, principalmente aquellos que no tienen sitio entre tanto dios nórdico o hijo de Krypton. Con Netflix mediante, surgieron varios “héroes” que, en su momento, rompieron bastantes barreras en la forma de hacer comics que tenía la Casa de las Ideas: Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Luke Cage. No es de extrañar que con el éxito que obtuvieron estas series, en Marvel se plantearan la idea de seguir el modelo que tan buenos resultados le había dado en el cine. Así fue como surgieron The Defenders, “los Vengadores televisivos”. Sinceramente, esta afirmación es completamente errónea.

De base, estos personajes no son en absoluto héroes. Cada uno ha tenido momentos en sus respectivas series para mostrar sus problemas e inseguridades. Como mucho, solo Daredevil podría ajustarse a esa definición y ni siquiera, ya que en realidad se toma la justicia por su mano en pos de mejorar Hell’s Kitchen. Luego están Jessica Jones y su cabreo constante, el Hombre Antibalas que es más bien un protector por necesidad y Danny Rand con su repetitiva cantinela sobre destruir La Mano. Y en realidad de eso va la serie, de cómo estos cuatro personajes deben reunirse para derrotar de una vez por todas a La Mano. Sin embargo, esta unión resulta demasiado “perfecta”.

La incorrecta comparación con Los Vengadores no solo se debe al contexto en el que se mueven los personajes, más terrenal y mucho menos cósmico, sino también a la personalidad de los miembros. En Los Vengadores, los héroes se unen porque asumen lo que son, seres con mayores poderes y, por tanto, con una responsabilidad mayor. Si discuten o pelean entre ellos, en muchas ocasiones es por sus egos o por las distintas concepciones sobre cómo hacer el bien, pero en líneas generales se entiende que funcionen correctamente ya que están en la misma onda. The Defenders es totalmente distinto.

Como ya he dicho, estos personajes no son héroes. Se les podría considerar justicieros que si desean hacer el bien. Su primera pelea juntos es un momento excepcional, ya que es un encuentro ocasional y sin un plan previo, una pelea por salvar la vida más que por enfrentarse al mal. A partir de ahí, tienen un par de diferencias sobre que no van a ser amiguitos ni nada por el estilo, pero de un momento a otro acaban por asumir que son un grupo cohesionado que puede funcionar de maravilla. No termina de tener sentido teniendo en cuenta todo lo que han demostrado, no son un grupo perfecto y los fallos de cada uno, según lo que han presentado de cada personaje, deberían ser más perceptibles.

defenders
Defenders, ¿reuníos?

Es más, la trama de sus enemigos parece tener incluso más sentido. Liderados por Alexandra (interpretada por una fantástica Sigourney Weaver), cada uno de los miembros de La Mano posee una mentalidad diferente. Todos van por un mismo objetivo, pero sus intereses personales están por encima de forma encubierta. El deseo de poder y mandato es el ansia de cada uno de los subordinados de Alexandra. En este bando se encuentra Elektra, un personaje que ocasiona grandes momentos a la serie junto con vacíos en la trama. Su propia presencia posee una gran fuerza por sí misma, unido a la fabulosa interpretación de Elodie Yung. Encarna en gran medida un personaje que muestra dudas sobre su pasado y su presente. Aun así, su vínculo a La Mano no termina de encajar. Aunque las razones por las que Alexandra quiere tenerla de su lado están justificadas (tal vez, demasiado), acaba por ocasionar numerosos problemas a la organización. En cierto modo, el comportamiento de Alexandra acaba por ser muy extraño y eso sí que no está justificado. Siendo un personaje tan calculador y meticuloso, sus decisiones acaban por antojarse bastante incomprensibles. Todo ello desemboca en un giro de guion sorprendente en un primer momento, pero que acaba por ser muy exagerado. Las motivaciones de los personajes se alteran para seguir la narrativa que desean los guionistas, dejando un poco contrariado al espectador.

La sensación final con The Defenders es que los productores han ido un poco “a lo fácil”. Es cierto que esta serie arregla varios fallos de las anteriores, sobre todo con Iron Fist, que resulta un pelín menos pedante (aunque sigue siendo muy soporífero con todo el tema de “soy el elegido para destruir La Mano”) y tiene un desarrollo algo mejor, gracias también a su química con Luke Cage. La evolución de cada personaje individualmente es muy completa y la serie muestra algunos momentos asombrosos. Como ya he mencionado anteriormente, la primera pelea de los Defenders es muy emocionante, con coreografías muy dinámicas y en la que se mantiene la personalidad de cada miembro. Lástima que la pelea final quede tan por debajo por la elección de la banda sonora, que desentona por completo.

Es una serie que se disfruta muchísimo, con grandes escenas y momentos que los fans llevamos esperando muchísimo tiempo. Además sienta las bases para lo que está por venir con muy buenas expectativas. Es un evento muy bien resuelto, pero nada más. Muchos momentos increíbles parecen más bien hechos para deleitar al espectador fanático que a partir de un sentido argumental. Los personajes siguen teniendo mucha fuerza, sí, pero quedan muy supeditados a una unión que acaba por ser forzada. Y no porque los personajes no quieran unirse si no, precisamente, por todo lo contrario. No es una oportunidad pérdida, pero desde luego no está del todo aprovechada.

Lo mejor: las escenas de pelea, con muy buenas coreografías. El interés por dar a cada personaje su espacio y atmósfera visual personal. Las interpretaciones siguen estando a un nivel muy notable.

Lo peor: las incongruencias tan palpables que posee el guión en puntos tan importantes. La banda sonora, con algunas luces y muchas sombras. El desarrollo coral de los personajes no termina de encajar.

Nota: 7,5/10

 

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