‘Sorry, baby’, conviviendo con el peso de la herida

 

Título original: Sorry, baby

Año: 2025

Duración: 104 min.

País: Estados Unidos

Dirección y guión: Eva Victor

Reparto: Eva Victor, Naomi Ackie, Louis Cancelmi, Kelly McCormack, Lucas Hedges, John Carroll Lynch

Fotografía: Mia Cioffi Henry

Montaje: Alex O’Flinn, Randi Atkins

Música: Lia Ouyang Rusli

Productoras: Tango Entertainment, High Frequency Entertainment, Big Beach, Pastel

Distribuidora: Vértigo Films

Género: Drama

Crítica en Letterboxd

Eva Victor fue una de las grandes revelaciones del cine americano el pasado año tras estrenar su ópera prima Sorry, baby en Sundance, y ganar en el festival el premio al Mejor guion. Ha tenido que pasar más de un año tras un exitoso recorrido en Estados Unidos, diversos festivales y hasta una nominación en los pasados Globos de Oro para que llegue a nuestro país. Afortunadamente la espera mereció la pena.

Resulta una pena que debido a un estreno más limitado y tardío, se haya quedado atrás frente a otras propuestas, la que podría ser el mejor debut del año. En su aparente narrativa simple aunque con unos pocos saltos temporales, Victor no solo cuenta una historia oscura, sino que evita caer en lo morboso y en lo obvio.

La denuncia es clara, pero ante todo hay un respeto hacia su protagonista, que ella misma interpreta. Ya sean momentos más calmados y cálidos o fríos y agobiantes, estos se benefician de una intimidad tan simple como efectiva, adecuada a la historia que cuenta.

Eva Victor brilla en su debut tanto como directora, como guionista y como actriz. La dirección aprovecha los recursos mínimos para crear planos largos y simples pero en los que podemos conectar con la humanidad de su protagonista.

Sorry, Baby
Fotograma de ‘Sorry, Baby’ (Foto: Vértigo Films)

También funciona gracias al delicado diálogo entre los personajes y también ayuda la buena química que tiene con Naomi Ackie en las escenas que comparten. Pero esto en sí se puede aplicar a todo el reparto, a la hora de tener que vivir bajo el peso de un trauma muy duro.

Las relaciones, emociones, diálogos y acciones de la protagonista son muy creíbles, no caen en la simplificación que muchas historias de este estilo caen, por muy necesarias que sigan siendo. La historia permite humanizar a los personajes buenos o bienintencionados así como a los malos, y mostrar de manera natural y dolorosamente objetiva la indiferencia o la indisposición de extraños o el propio sistema para ayudarla.

No se trata de juzgar o definir a estas personas que nos encontramos en el día a día, sino de hacer un ejercicio de empatía a la hora de tener que interactuar. Se nota una excelente investigación, a la hora de tratar el trauma en víctimas de abuso sexual y como estas lidian con el trauma a lo largo de los años.

Ha sido catalogada como una comedia dramática, y se puede entender debido a el tono de algunas conversaciones. Estos intercambios se sienten más humanos como algo que cualquiera podría decir a la hora de pasar el rato o bien para intentar sanar el dolor. En sí estamos es un drama totalmente íntimo y humano ante todo.

sorry baby
Fotograma de ‘Sorry, Baby’ (Foto: Vértigo Films)

No es tan fácil escapar del trauma, lo puedes encontrar en tu día a día y sentirte culpable, a pesar de no haber hecho nada malo. Sigues andando y viviendo en el mismo lugar con una sensación de que realmente no se puede avanzar.

Puedes sonreír y ser querida, pero hay una parte que más que venganza, pide justicia para sanar.  Aunque desgraciadamente a lo mejor has dejado pasar el tiempo suficiente como para que el monstruo, quién aparentaba tu amigo, escape. La historia no acaba con ninguna resolución climática a los hechos, sino con una conversación sincera con un bebé.

En la vida siempre habrá muchas injusticias y cosas horribles que afrontar, pero lo importante es seguir viviendo, ser más fuerte que la propia herida y siempre habrá alguien que podrá escucharte. Conversaciones con amigos, extraños, apoyo emocional ante tu mascota o el físico mediante un amante, la auto-aislación y más son los pilares de esta carta de sanación y empatía.

Eva Victor se muestra como un talento prodigioso delante y detrás de la cámara en su debut. Esta historia tan dolorosa como empática, es una necesaria dedicatoria delicada a todas las personas que han convivido o se enfrentan día a día al trauma del abuso sexual, o incluso cualquier otro.

La vida te pueda dar heridas que te marcarán toda tu existencia, y Eva dice que está bien tomarte el tiempo que necesites para sanarlas, y anima a ser mejores personas que los monstruos viciosos que hacen daño. Una de las historias más sensibles del año pasado.

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LO MEJOR: EL RESPETO Y EL TACTO CON LA QUE ESTÁ CONTADA LA HISTORIA
LO PEOR: QUE HAYA LLEGADO TAN TARDE
8