Título original: If I Had Legs, I’d Kick You
Año: 2025
Duración: 114 min.
País: Estados Unidos
Dirección y guión: Mary Bronstein
Reparto: Rose Byrne, Conan O’Brien, Danielle Macdonald, Christian Slater, ASAP Rocky
Fotografía: Christopher Messina
Montaje: Lucian Johnston
Productoras: A24, Central Group, Fat City, Bronxburgh
Distribuidora: Vertigo Films
Género: Drama
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Rose Byrne se embarca en la carrera hacia los Oscar de este año con la nueva película de Mary Bronstein. El marido de la cineasta, Josh, es la mano derecha de los hermanos Safdie, actuando como co-guionista y co-montador en Good Time, Diamantes en bruto y la próxima Marty Supreme. Es importante tener en cuenta esto, porque el estilo de Mary bebe de esos trabajos, aunque más que en el suspense, ella opta por enfocarse en la psicología de su personaje.
Es un drama social en el que al personaje de Rose Byrne todo le sale mal. Ella tiene que cuidar a su hija enferma mientras su marido esta fuera, a la vez que tiene que pasar las noche en un hotel tras un accidente de su casa. Tiene que equilibrar sus responsabilidades maternales y su trabajo con sus problemas mentales, ansiedad y adicciones.
Todos los personajes del filme son sucios, muy egoístas y hasta desequilibrados, esto también incluye a la propia protagonista. Lo que hace este drama social destacable a diferencia de otros es la representación psicológica que hace de la ansiedad. Ya sea por primeros planos muy cercanos o por una edición de sonido muy ruidosa e inmersiva que hace que merezca la pena verla en cines, o incluso secuencias de sueño que beben de Lynch, esta película no deja ningún respiro.

Fotograma de ‘Si pudiera te daría una patada’ (Foto: Vertigo Films)
En esta historia no se sufre tanto por las desgracias constantes, sino por la ansiedad que se consigue plasmar tan bien. En todo momento hay una sensación agobiante que tal vez no sea para todos los espectadores, pero esa es precisamente su intención. A pesar de lo desagradables que son todos los personajes, sabe encontrar un punto mínimo de credibilidad para que no sea tan unidimensional.
La enfermedad de la hija del personaje de Byrne es uno de los mayores conflictos del filme, y sin embargo no llegamos a ver su rostro durante gran parte del metraje. La niña es inocente y muy cariñosa pero también peca de caprichosa y hasta pesada, pero es creíble. No es que haya una relación fría entre ambos personajes, pero uno siente el agobio del cuidado que tiene pasar en unas condiciones tan dura. Uno de los temas claves es la propia culpabilidad, y ella la carga consigo misma mientras se pregunta si acaso ella podría ser madre.
Tal vez a pesar de ser una persona problemática, ella es empática, porque sobre todo sientes la soledad a la que está atada. Desde su relación distante con su marido, la cual está llena de discusiones; su terapeuta (interpretado por Conan O’Brien), a quien aprecia mucho pero este es frívolo con ella; hasta la que tiene con sus propios pacientes. Ella carga con tanta responsabilidad que no sabe qué hacer o hacia dónde debe ir.
Fotograma de ‘Si pudiera te daría una patada’ (Foto: Vertigo Films)
La experiencia cinematográfica es tan desagradable como las miserias de la protagonista, a quien cuya moralidad puede ser tan cuestionada como la del resto de los personajes. Casi no hay ningún momento en el que ninguno se consiga redimir al completo. Por suerte estos personajes, aunque no tan complejos como la protagonista, se sienten creíbles en la situación, pero es verdad que tanta desgracia y estrés constante, aunque efectivo y bien dirigido, se puede acercar peligrosamente a lo mundano debido a su consistencia. El final tratá de hacer el equilibrio con una nota más esperanzadora, y aunque es lindo y además de bienvenido tras todo la pesadilla, se siente un poco acelerado.
Aun así, Mary Bronstein cuenta una historia intensa que no te dejará sin respiración y Rose Byrne entrega una actuación muy fuerte que representa perfectamente el estrés y la agonía que el filme quiere recrear. No es para todo el mundo, es un visionado muy difícil no por la narrativa o el ritmo, sino el tono heredero de los trabajos de Ronald y los hermanos Safdie llevado a un punto extremo de ansiedad y psicología. Es un viaje desagradable y estresante en el que se sufre pero nunca pierde la atención ni el interés.


