Título original: Reversión.
Año: 2025.
Duración: 97 min.
País: España.
Dirección: Jacob Santana.
Guión: Frank Ariza, Marco Lagarde, Jacob Santana.
Montaje: Iván de Paz.
Productoras: Coproducción España-Rep. Dominicana; AF Films
Género: Intriga. Thriller | Thriller psicológico.
El género del thriller en España ha experimentado una transformación profunda desde sus primeros inicios durante la segunda mitad del siglo XX, cuando predominaban historias de suspense psicológico y policiaco, pero rodadas con un bajo presupuesto y aún así manteniendo un gran ingenio narrativo. A partir de los años noventas, con títulos como Tesis de Alejandro Amenábar o Los sin nombre de Jaume Balagueró, el género dio un salto cualitativo al incorporar influencias del thriller internacional y un tono más oscuro y arriesgado. Durante los 2000 y 2010 el género alcanzó una gran solidez comercial y crítica con películas como Celda 211, No habrá paz para los malvados, La isla mínima, El Niño, Que Dios nos perdone o El desconocido, que apostaron por tramas policiales complejas, una estética más cuidada y un fuerte componente social. En los últimos años, el thriller español se ha consolidado a nivel internacional gracias a producciones como Contratiempo, El guardián invisible, Durante la tormenta o Asedio, que demuestran una creciente madurez técnica y una mezcla más amplia de subgéneros, desde el neo-noir hasta el thriller psicológico y el policíaco urbano. El thriller español destaca por su capacidad de competir globalmente, su identidad visual propia y su continua experimentación narrativa.
Ahora casi terminando el año 2025, el cineasta Jacob Santana presenta su primer largometraje con lo que promete ser el nuevo gran thriller español del año. Y con un elenco encabezado por grandes figuras del cine como Jaime Lorente, Belén Rueda, Manuel Vega o Fernando Cayo. La historia gira en torno a Mario, que se muda a una nueva casa con sus padres y con su hermano mayor David. Mario sufre episodios de ansiedad y falta de concentración, por lo que está tomando una medicación de manera regular. Una tarde lluviosa, Mario presencia como secuestran a su hermano mayor, después de 19 días de angustiosa espera, David vuelve a casa, pero no recuerda nada de su desaparición. Desde ese momento, Mario nota suficientes cambios en la personalidad y el comportamiento de su hermano mayor como para empezar a creer que la persona que ha regresado no es su verdadero hermano.
La película deja una sensación un tanto ambigua, ya que hay varios instantes que realmente logran sorprender, pequeños golpes de ingenio, decisiones visuales que te mantienen pegado al asiento y deseando saber qué es lo siguiente que va a ocurrir, acabando de verla con un gran sabor de boca, habiendo visto algo entretenido, con personalidad y con un estilo visual que, por momentos, incluso resultaba hipnótico. Sin embargo, conforme pasan las horas y vas pensando más en la historia, la percepción inicial comienza a cambiar. Es de esas películas que, en caliente, funcionan muy bien, pero que conforme uno piensa en ellas se empiezan a desinflar.
Hay algo en su construcción que se siente innecesariamente rebuscado, como si la película necesitara demostrar constantemente que puede sorprender al espectador, aunque para ello tenga que estirar la lógica un poco más de la cuenta. Esa sensación de “te voy a impresionar cueste lo que cueste” termina restándole naturalidad a la narración. A esto se suman varios agujeros de guion que, sin arruinar la experiencia, sí generan cierta desconexión. Desde decisiones de los personajes que parecen tomadas más para servir al giro del momento que para mantener una coherencia emocional o narrativa, hasta incluso escenas que rozan lo surrealista. Y aunque uno puede dejar pasar ciertos detalles, llega un punto en el que se acumulan lo suficiente como para volverse difíciles de ignorar.
También es evidente que la película bebe mucho de ciertos thrillers españoles que han marcado tendencia en los últimos años. Retoma estructuras y recursos ya muy utilizados: el misterio construido alrededor de personajes con secretos, los flashbacks estratégicos, los giros diseñados para dejarte descolocado… Son herramientas que funcionan, sí, pero que también empiezan a sentirse gastadas. Esa familiaridad resta frescura, como si la película estuviera caminando sobre un terreno que ya conocen de memoria tanto los creadores como el público.
Aun así, sería injusto decir que no se disfruta. De hecho, si uno decide no exigirle demasiado y simplemente dejarse llevar por lo que propone, la experiencia es bastante grata ya que tiene un ritmo muy acelerado y es bastante entretenida, además que las grandes actuaciones hacen que te sientas muy inmersivo en la historia y con sus personajes. Además que visualmente es muy atractiva y con una dirección realmente potente, presentando planos llamativos y una puesta en escena claustrofóbica. Divida en tres partes claras, siendo así una montaña rusa con sus subidas y sus bajadas.
En definitiva, es una película que funciona muy bien mientras la estás viendo, que entretiene, sorprende en ciertos tramos y resulta tremendamente disfrutable. Pero es también una obra que no soporta demasiado análisis, porque cuanto más la piensas, más se desmoronan sus cimientos narrativos. Aun así, si la tomas como lo que parece querer ser un thriller vistoso, ligero y con aspiraciones de espectacularidad, es fácil dejarse llevar y pasar un rato más que agradable. Es una experiencia que tal vez no permanezca demasiado en la memoria, pero que sí cumple su cometido en el momento y ofrece suficiente atractivo como para justificar la entrada.


