Título original: The Long Walk
Año: 2025
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Francis Lawrence
Guion: J.T. Mollner (basado en la novela de Stephen King)
Reparto: Cooper Hoffman, David Jonsson, Judy Greer, Mark Hamill, Charlie Plummer, Roman Griffin Davis, Garrett Wareing, Ben Wang, Jordan Gonzalez
Música: Jeremiah Fraites
Fotografía: Jo Willems
Género: Terror. Thriller. Distopía. Adolescencia
—
Después de su paso por el festival de Sitges como película de clausura, el director de otras películas del género como “Los juegos del hambre: en llamas», nos presenta a un grupo de chicos jóvenes que participan en una competición organizada por el gobierno que les obliga a andar sin parar hasta que solo quede uno, sin una meta final y sin poder bajar el ritmo estipulado. El largometraje critica la necesidad impuesta por el gobierno a la sociedad de ser productivos sin importar lo que pase, y reflexiona sobre cuál es el punto extremo del entretenimiento: qué es válido y que no con tal de hacer contenido; es decir, la necesidad de hacer de todo un espectáculo para venderlo a gente que disfruta viendo el sufrimiento ajeno. Todo esto señalando a los gobiernos opresores y a las dictaduras vividas, y que todavía viven algunos países, que obligan a seguir su régimen si quieres vivir.
La película, que parece que presenta una trama sencilla, coge un ritmo dinámico en la primera escena que hace que te enganches. Ya desde el momento que el grupo empieza a andar te muestra personajes muy diferentes entre ellos. Contamos con un protagonista con un arco de transformación muy interesante y un coprotagonista que se gana el amor del público desde el minuto uno con su compañerismo y tono irónico no forzado.

En la primera mitad de la película descubrimos que la cinta encuentra el equilibrio entre el drama necesario y los tonos de humor con bromas bien introducidas que hacen la película más ligera, todo esto con muertes brutalmente grabadas en planos cerrados que consiguen incrementar el impacto y varios momentos de tensión que hace que no puedas apartar la mirada de la pantalla. La segunda mitad del film ya peca de momentos repetitivos, escenas vacías y una narrativa más pausada que hace que pierdas el foco. Para conseguir salir de estos momentos y que no se alarguen demasiado, Lawrence introduce escenas con mensajes emotivos y muertes predecibles, pero que igualmente consiguen impactar por la forma que están grabadas.
El director consigue que empatices con todos los personajes a lo largo de la película, creando arcos narrativos en cada uno de ellos que les dan autenticidad y conexiones entre ellos con una gran carga emocional, lo que hace que, incluso la primera muerte, te afecte. Hoffmann y Johnson podríamos decir que son lo mejor de la película, gracias a sus interpretaciones que consiguen traspasar la pantalla con ese dolor y sufrimiento, como a la evolución de sus personajes y la relación de amistad entre ellos que refuerza la tensión afectiva del metraje, presentando un debate interesante sobre si vale la pena sentir amor ya sabiendo que si o si se va a acabar en poco tiempo. A esto se suma la incorporación de planos generales nocturnos muy cinematográficos con gran fuerza visual que incrementan la calidad del film.
La larga marcha es una película que fácilmente podría caer en una trama aburrida y repetitiva y que consigue esquivar esto con una gran fuerza emotiva y escenas impactantes que te atrapan logrando así equilibrar los momentos más monótonos y lentos, que, sobre todo, incrementan en la segunda parte, pero que, en los últimos 20 minutos, desaparecen por completo, dándonos un final sorprendente y con un gran giro dramático.


