Título original: Father Mother Sister Brother
Año: 2025
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos, Irlanda, Francia, Italia, Japón
Dirección y guión: Jim Jarmusch
Reparto: Tom Waits, Adam Driver, Mayim Bialik, Charlotte Rampling, Cate Blanchett,
Vicky Krieps, Sarah Greene, Indya Moore, Luka Sabbat
Música: Jim Jarmusch, Anika
Fotografía: Federick Elmes, Yorick Le Saux
Montaje: Alfonso Conçalves
Productoras: Saint Laurent Productions, Badjeltag CG Cinéma, The Apartment Pictures, Fremantle,
Les Films du Solagne, Weltkino, Cinema Inutile, Fis Éirann / Screen Ireland, Hail Mary Pictures
Distribuidora: Avalon
Género: Drama, comedia
—
Estas navidades, el influyente cineasta americano Jim Jarmusch ha regresado tras un hiatus de seis años desde Los muertos no mueren con una nueva antología con la cuál consiguió por fin alzarse con el pasado León de Oro en una victoria controversial. Aunque esta colección de tres historias, algo usual en el autor, no tenga que ver con las fiestas, uno al visionarla entiende por qué se estrenó en cines en una fecha tan específica como la Nochebuena.
Jarmusch presenta unos tres mediometrajes situados en tres países diferentes con unas familias que no tiene relación entre sí, pero al unirlas en un largometraje, se crea una narrativa familiar la cual puede ser graciosa, triste y hasta linda en su representación de dichas relaciones. Se debe de reflexionar sobre los tres relatos antes de llegar a su sentido global.
El primer segmento Father tiene una premisa simple, la cuál es que dos hermanos interpretados por Adam Driver y Mayim Bialik conducen a Villanadie para visitar a su extraño y solitario padre interpretado por Tom Waits. Aquí se plantea muy bien el humor incómodo que estará presente en gran parte del relato. Consigue trasladar una incomodidad alrededor del extraño personaje de Waits y no es la escritura sino más bien el tono frío con el que se narra lo que crea momentos hilarantes al ser testigos de esta visita.

Fotograma de ‘Father Mother Sister Brother’ (Foto: Avalon)
Aquí también uno puede ver las diferentes relaciones distantes que cada uno tiene con una persona de la cuál uno no está seguro si solo es mayor o tiene problemas serios. El final es el remate de un chiste cruel, pero en el sentido dramático, ya que uno pasa de tenerle cierta intimidad y distancia con el personaje de Waits a descubrir que es más astuto y sin vergüenza de lo que uno cree. Un rato lento y agobiante en el que uno lo pasa tan mal como sus personajes pero del cual no puede apartar los ojos, y solo le queda reír al no tener opción de irse.
La segunda historia Mother sigue la misma ruta que Father, otras reunión familiar incómoda pero en su minimalismo narrativo y en su humor incómodo se halla el relato más triste. Una madre interpretada por Charlotte Rampling hace un plan para tomar el té con sus dos hijas: la mayor (Cate Blanchett) es una mujer cariñosa quien muestra dificultades en la vida y la menor (Vicky Krieps) está gozando del éxito económico y personal, ella solo ve a su madre en estas fiestas de té. En esencia es una comedia con el mismo humor que el segmento anterior, pero aquí lo demoledor es la distante relación de las tres mujeres.
Los silencios incomodos más que sentirse cómicos como en Father, acaba siendo algo más melancólico cuando empiezas a pensar en el interior de las tres. Una mujer mayor que sonríe a los huéspedes que interrumpen su soledad, una de mediana edad al que le queda el afecto de su mami y una joven quién se muestra más alejada de ellas y recae en el vacío egoísmo moderno. Esta pequeña fiesta de té aunque cómica, habla sobre el amor incondicional que cada uno siente por los personajes y cómo estos no se ven correspondidos. Uno extraña lo que le falta y no lo que tiene.
Fotograma de ‘Father Mother Sister Brother’ (Foto: Avalon)
La última historia Sister Brother aunque la más débil al romper con el tono de los dos relatos anteriores, es la más linda. Esta reunión se siente más íntima y adorable, ambos hermanos reflexionan sobre sus difuntos padres mientras visitan por última vez su casa en Francia. Un viaje que aunque podría haberse alzado con un final que le habría quedado como anillo en el dedo, enlaza los temas principales, y se permite ofrecer una reflexión más tierna sobre las relaciones familiares que sus dos relatos anteriores.
Al final, Jarmusch ofrece con este conjunto de tres historias una fábula sobre la comunicación y la dificultad de amar a la familia que no se puede elegir. Uno elige a sus amantes y amigos pero no a sus padres, y el autor pone sobre la mesa tres escenarios en el que se muestra las debilidades de cada miembro de la familia, pero al final es precisamente eso lo que acaba uniendo a pesar de sus diferencias. Cada momento que se pueda aprovechar para reunirse, por muy incómodo y extraño que se sienta al final sigue siendo valioso a pesar de todo.
Tal vez Jim Jarmusch no haya regresado con una obra maestra que vaya a contentar o emocionar a todo el mundo, al fin y al cabo, exige que uno entre en el ambiente y en la incomodidad. Uno si acaba entrando puedo encontrar cierta comodidad que le resultará muy familiar, se lleve bien con su familia, mal o no tenga.


