Título original: Bugonia
Año: 2025
Duración: 118 min.
País: Irlanda
Dirección: Yorgos Lanthimos
Guion: Will Tracy, Jang Joon-hwan
Reparto: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Stavros Halkias, Alicia Silverstone, Marc T. Lewis.
Música: Jerskin Fendrix
Fotografía: Robbie Ryan
Distribuidora: Universal Pictures
Género: Comedia. Ciencia ficción. Thriller
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Tras su paso por los festivales de Venecia y San Sebastián, Bugonia reafirma la madurez autoral de Yorgos Lanthimos, que vuelve a explorar los márgenes de la lógica y el comportamiento humano. Adaptación de la cinta coreana Save the green planet!, la película combina sátira social y reflexión filosófica para radiografiar un mundo dominado por la desconfianza y la fe en lo absurdo.
Dos primos, convencidos de que una élite alienígena se ha infiltrado entre nosotros, secuestran a una poderosa ejecutiva del sector biomédico a la que creen impostora. Lanthimos toma esa premisa delirante para construir una fábula sobre el pensamiento conspirativo y la fragilidad de la razón contemporánea.
Lo interesante no es el disparate en sí, sino el modo en que la puesta en escena lo convierte en espejo de una sociedad que ha sustituido la verdad por la creencia. La conversación entre secuestradores y víctima, confinada en el sótano donde transcurre gran parte del metraje, despliega un debate ideológico que oscila entre la sátira y el drama moral: la distancia entre el discurso racional y el fanatismo se vuelve cada vez más difusa, y el espectador queda atrapado entre la risa, la incomodidad y la pena.
El estilo visual de Lanthimos articula esta tensión con precisión técnica, casi quirúrgica. Los planos con gran angular, sello autoral del director griego, deforman el espacio y subrayan la distorsión mental de los personajes; las composiciones distantes y los encuadres amplios construyen una atmósfera de orden que contrasta con el caos interno del relato. Esa frialdad estética encuentra eco en la música de Jerskin Fendrix, cuya partitura, tensa, punzante y algo hitchcockiana, aviva la sensación de encierro y refuerza el carácter casi experimental del film. La forma discute y amplifica el contenido temático de la película.
En el plano interpretativo, Emma Stone ofrece un trabajo sólido, sostenido en su habitual ironía y en un control milimétrico del gesto. Pero es Jesse Plemons quien acapara la atención: su mirada perdida y su serenidad fanática transmiten una humanidad distorsionada, la de quien ha encontrado un escape en su creencia. Su actuación dota de verosimilitud a un personaje que, en manos menos precisas, habría derivado en caricatura.
Sin llegar a los excesos barrocos de Pobres criaturas (2023), Bugonia mantiene un equilibrio notable entre sátira y tragedia. El desenlace, de una ironía precisa, no cierra el relato sino que lo resignifica, confirmando la inquietud central que lo recorre: cómo los delirios colectivos acaban infiltrándose en la realidad que los produce. Lanthimos firma así una obra lúcida y venenosa, una comedia oscura sobre la fe, la verdad y la contagiosa necesidad de creer en algo, incluso cuando ese algo resulta insoportable.


