Fotograma de "La chica zurda", vía IMDb
Fotograma de "La chica zurda", vía IMDb

La chica zurda, cansadas de ser derechas

Título original: Left-Handed Girl (La chica zurda)

Año: 2025

Duración: 108 min

País: Taiwán

Dirección: Shih-Ching Tsou

Guion: Sean Baker, Shih-Ching Tsou

Reparto: Janel Tsai, Nina Ye, Shi-Yuan Ma, Blaire Chang

Fotografía: Ko-Chin Chen, Tzu-Hao Kao

Compañías: Coproducción Taiwán-Francia; Through the Lens Entertainment, Cinema Inutile, Good Chaos, Le Pacte, Left-Handed Girl Film Productions

Crítica en Letterboxd

¡Qué bonito es Taipei! Dos millones y medio de personas, un chino mandarín al estilo taiwanés como idioma, el gran Templo Longsham bien asentado y exquisitas tortillas de ostras en bulliciosos mercados nocturnos. Sin duda, una ciudad visitable. Pero, ¿es igual de habitable? Con La chica zurda, Shih-Ching Tsou y Sean Baker cuentan cuánto puede llegar a pesar un bolígrafo para las que no son diestras.

La pequeña protagonista, I-Jing, es la primera incapaz de escribir con la mano derecha. A sus 5 años, se muda a Taipei junto a su madre, la “soltera” de las hermanas de la familia, y su hermana mayor I Ann, vestida siempre con ropa “demasiado corta”. Juntas abrirán un puesto nocturno de fideos, harán frente a visitas familiares incómodas y desvelarán secretos extremadamente inadecuados.

Tsou debuta en el largometraje con una obra ambientada en su ciudad natal, y lo hace con un guion, producción y montaje de Baker (Anora, 2024). Ambos acarrean dos décadas de trabajo compartido (Tsou en la producción), lanzando títulos como ‘Tangerine’, ‘The Florida Project’ y ‘Red Rocket’. Si bien esta vez el apellido del drama aparece en fichas técnicas como “familiar”, es bien sabido que las historias de Tsou y Baker, tanto juntos como por separado, son siempre sociales, culturales y con clara perspectiva de género.

La reivindicación comienza a poco más de un metro de altura, y se mantiene así durante buena parte de los 108 minutos de duración. La cámara es la mirada de una niña, y a menudo se aleja de ella para admirar la belleza de los barrios taipeianos, que relucen sin necesidad de escenarios creados. Los colores se saturan, la lente es una criatura que juega y corretea; nos sentimos en The Florida Project. Una imagen dulce siempre hace relucir más a las mujeres bañadas en pobreza y vergüenza que aparecen en ella.

Fotograma "La chica zurda"
Fotograma «La chica zurda»

Se culmina así lo que en 2015 Baker, como director, y Tsou, como productora, ideaban en Tangerine: una narrativa visual íntima, a la vez que tierna y asfixiante. Con la cámara de un Iphone, la directora consigue dos de sus objetivos con La chica zurda: retratar parte de su apreciado Taiwán y narrar partes de sí misma en diferentes etapas vitales (infancia, juventud, maternidad).

I- Jing (Nina- Ye), su hermana (Janel- Tsai) y su madre (Shih- Yan Ma) viven bajo el punto de mira de una tradición que las engulle. En su carrera por pagar el alquiler, tratan de satisfacer las expectativas de la severa abuela, más por necesidad que por “virtud”. Sus decisiones, que no están orientadas a ser buenas esposas o aprender a “adecentarse”, son continuamente cuestionadas. Son mujeres libres, fuertes y testarudas, que raramente dicen lo que están pensando, pero siempre actúan en consecuencia. Lejos de integrarse con los demás, se encuentran entre sí mismas. Residen en la disidencia y se nutren en ella, hasta en los pequeños detalles. Encontramos aquí otro de los puntos fuertes de la película: exquisitas interpretaciones, que proyectan las personalidades tanto en la palabra como en el silencio.

Aspectos técnicos y narrativos tan potentes sólo pueden tener un resultado: la selección de La niña zurda como representante de Taiwán en categoría internacional de los Óscars. Además, se proyectaba en la Semana de la Crítica de Cannes 2025, con buena recepción por parte del público, resultado que se repetía en el estreno nacional en la Sección Oficial de Seminci. En cines a partir del 30 de enero, podemos augurar su éxito en taquilla a pesar de la desafortunada selección del título en castellano.

Libertinaje, exhibicionismo y precariedad. El desacato es palpable, el final es feliz. La madre no encuentra una manera de “asentar la cabeza”. La hermana mayor no se pone ropa más larga. I Jing no aprende a escribir con la derecha. ¿Quién quiere cambiar de mano? ¡Estamos cansadas de ser derechas!

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Lo mejor: las tres protagonistas
Lo peor: el título en castellano
8.5