En su edición número 58, el Festival de Sitges ha traído grandes títulos a los cines de la ciudad catalana. Desde grandes películas (Primate), hasta más pequeñas que fuera del certamen a lo mejor no podamos ver (El último arrebato).
De entre todos ellos, nuestro compañero Àlex Pérez de Arenaza y Pablo Aguilar-Galindo han cubierto aquellos títulos más interesantes y que más interés suscitaban a los asistentes del festival. A modo de resumen, os dejamos a continuación sus impresiones de ellas.
- Together, de Michael Shanks (Australia)
Together no solo cuenta con una premisa potente, sino que a esta se le suman muchas ideas interesantes, pero no sabe qué hacer con ellas. La película intenta combinar distintos tonos y géneros, y aunque a ratos funciona, en otros momentos se siente dispersa y algo confusa. Los cambios de tono, en especial, hacen que cueste conectar del todo con la historia.
Eso sí, Alison Brie está genial, aportando mucha más profundidad y presencia que Dave Franco. Es ella quien realmente sostiene la película, incluso cuando el guion se pierde en sus propias ambiciones.
Nota: 5/10
- La muerte del unicornio, de Alex Scharfman (Estados Unidos)
Hay pocas cosas que valgan la pena de Death Of A Unicorn: intenta hacer sátira de las familias adineradas y fracasa. Intenta hacer su propio “Parque Jurásico” y vuelve a fallar. La película parece querer mezclar humor negro, comentario social y ciencia ficción, pero nada termina de encajar y el resultado es caótico.
Eso sí, bien por A24 por apostar por proyectos así de arriesgados, aunque en este caso la propuesta se queda en el intento. Más allá de Paul Rudd (que aporta carisma incluso en el desastre) y de un concepto inicial curioso, todo lo demás se derrumba. Una idea con potencial, pero muy mal ejecutada.
Nota: 3/10
- Primate, de Johannes Roberts (Estados Unidos)
¡Por películas así uno viene a Sitges! Primate es una mamarrachada, pero una mamarrachada bien hecha. Dura 90 minutos, tiene un chimpancé en modo “asesino en serie”, está llena de sangre, muertes y un sentido del humor muy desvergonzado. Además, los efectos prácticos le dan un encanto que muchas producciones de terror han perdido.
No pretende ser profunda ni reinventar el género: solo quiere divertir, impactar y hacer reír con su locura. Y lo consigue.
Nota: 7/10
- La hermanastra fea, de Emilie Blichfeldt (Noruega)
La Hermanastra Fea es una relectura de La Cenicienta bastante inteligente, con una mirada fresca sobre el cuento clásico y algunos buenos apuntes de humor y sátira. Sin embargo, le falta ritmo, fuerza y, sobre todo, gracia. Hay buenas ideas, pero no terminan de explotarse y la película avanza sin la chispa que necesitaría para brillar.
No dejaba de pensar lo bien que algo así le saldría a Seth MacFarlane, con un tono más descarado y ácido, al estilo de Mil Maneras de Morder el Polvo. Aun así, lo mejor es su cuidada puesta en escena y una banda sonora muy bien integrada, que elevan el conjunto aunque no logren salvarlo del todo.
Nota: 4/10
- La vida de Chuck, de Mike Flanagan (Estados Unidos)
No acabo de compartir los grandes halagos a La Vida de Chuck. Es una feel good movie de manual: agradable de ver, bien construida y con momentos emotivos; pero que jamás termina de conseguir que conectes de verdad con los personajes. Todo se siente un poco forzada, como si la película quisiera conmover más de lo que realmente logra.
Me gusta cómo Flanagan juega con la fantasía y la estructura, demostrando una vez más que tiene un pulso visual y narrativo muy sólido. Sin embargo, su contenido no es tan bueno como su forma: las ideas son bonitas, sí, pero también demasiado superficiales como para dejar huella. Una película correcta, pero lejos de ser memorable.
Nota: 6/10
- El último arrebato, de Marta Medina y Enrique López Lavigne (España)
Me sabe mal por los implicados, estoy seguro de que lo han hecho con toda la buena fe del mundo, pero El Último Arrebato es un documental donde prácticamente todo se siente artificial, desde la puesta en escena hasta la forma en que se construyen los testimonios. El propio Poncela lo deja caer con esa frase de “la imposición se nota”, y es difícil no estar más de acuerdo.
Además, Medina y Lavigne tienen un protagonismo excesivo, casi eclipsando el foco que debería estar en el homenaje y no en quienes lo articulan. La intención es buena, sin duda, pero la ejecución no acompaña.
Nota: 2/10
- Singular, de Alberto Gastesi (España)
De la misma manera que vivimos una cascada de pelis del COVID, ahora tendremos las de la IA. Singular es una de ellas, pero lo realmente fascinante (en el peor de los sentidos) es cómo todas las ideas que plantea son temas mil veces vistos y, además, mucho mejor desarrollados en obras anteriores.
Lo peor es que no aporta ni un giro, ni una mirada nueva, ni siquiera una puesta en escena que lo compense. Todo resulta previsible, repetitivo y aburrido en su intento de parecer profundo. Y luego está el final, surrealista, que en lugar de sorprender solo remata la sensación de que aquí no había una hoja de ruta clara. Mal.
Nota: 2/10
- Decorado, de Alberto Vázquez (España)
De Decorado me quedo sin duda alguna con su animación: está cuidadísima y es realmente preciosa, una de esas propuestas visuales que se quedan en la memoria. Sin embargo, el guion necesitaba una revisión más profunda, reitera demasiadas veces sus ideas. Su humor, aunque a veces funciona muy bien, solo acierta en momentos puntuales.
Además, se siente sorprendentemente alargada pese a durar solo 75 minutos, como si no tuviera suficiente contenido para sostenerse. Una pena, porque con una base visual tan potente, podría haber sido algo mucho más redondo.
Nota: 3/10
- La Larga Marcha, de Francis Lawrence (Estados Unidos)
Bastante satisfecho con La Larga Marcha. El Battle Royale es un género muy visto, así que los implicados tenían un desafío complicado, pero consiguen salir bastante airosos. La película mantiene un ritmo constante y logra crear tensión sin perder el pulso del juego mortal.
No compro del todo su final, y en algunos momentos puede sentirse un poco monótona, pero el tono está bien encontra y resulta convincente. Además, la dupla Hoffman – Jonsson es apabullante, aportando un carisma y una química que sostienen gran parte del metraje.
Nota: 6/10
- Night Patrol, de Ryan Prows (Estados Unidos)
El mayor acierto de Night Patrol es su clara reminiscencia a John Carpenter, con un estilo visual y atmosférico que recuerda a muchas de sus películas más icónicas. Lamentablemente, más allá de esa influencia estética, poco tiene que ver con el Maestro del Horror.
El resto de la película se siente como un conglomerado de secuencias sin cohesión, con personajes planos y sin gracia que dificultan cualquier conexión emocional. Eso sí, la factura técnica es impecable: fotografía, montaje y sonido cumplen con creces, pero no logran salvar su historia.
Nota: 4/10
- La Torre de Hielo, de Lucile Hadzihalilovic (Francia)
No entiendo muy bien qué hace una peli como The Ice Tower en Sitges, pero independientemente de eso, ¡qué mal! La película intenta recurrir a largos silencios y a contar la historia solo a través de las imágenes, una técnica que requiere el guion adecuado y un dominio absoluto del lenguaje cinematográfico.
Aquí no hay ni lo uno ni lo otro: los silencios se sienten vacíos, las imágenes no comunican lo suficiente y el ritmo se pierde por completo. Una propuesta que quería ser contemplativa y poética, pero que termina siendo confusa y aburrida.
Nota: 3/10


