Título original: They Will Kill You.
Año: 2026.
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos.
Director: Kirill Sokolov.
Guion: Kirill Sokolov, Alex Litvak.
Fotografía: Isaac Bauman.
Música: Carlos Rafael Rivera.
Reparto: Zazie Beetz, Myha’la Herrold, Tom Felton, Paterson Joseph, Heather Graham.
Compañías: Film Afrika Entertainment, New Line Cinema, Skydance Productions.
Distribuidora: Warner Bros.
Género: Terror. Acción | Comedia de terror. Satanismo. Trabajo/empleo.
—
El cine de satanismo suele centrarse en la presencia de cultos, rituales oscuros y la influencia de fuerzas demoníacas sobre personas o comunidades. Muchas veces explora el miedo a lo desconocido, la pérdida de control o la corrupción del alma, con atmósferas inquietantes y simbología religiosa invertida. Pero cuando este tipo de temática se mezcla con la acción más extrema, el resultado suele ser una combinación intensa y visceral, esta fusión crea un tipo de cine oscuro pero dinámico, donde el horror no solo se siente, sino que también se vive a través de la acción constante.
Y dentro de esa fusión nace una de las sorpresas del año: “Te van a matar”. Película que cuenta la historia de una mujer la cual acepta un trabajo como ama de llaves en un rascacielos de Nueva York, sin conocer el historial de desapariciones del edificio. Pronto se da cuenta de que la comunidad está rodeada de misterio.

Voy a empezar sin tapujos y diciéndolo muy claro, esto es absolutamente brutal. Qué peliculón, en serio. Es un auténtico festín de sangre, de escenas impactantes y de ideas completamente desatadas que no paran de sorprender en ningún momento. Desde el principio deja claro que no va a contenerse, apostando por un tono salvaje y sin complejos que va creciendo poco a poco hasta desembocar en un tercer acto que es, directamente, una locura maravillosa. Ese tramo final es de los que se quedan grabados: excesivo, creativo y totalmente entregado al espectáculo. Uno de sus mayores aciertos es, sin duda, el apartado visual. La cámara se mueve con una energía y una intención constantes, aportando dinamismo y tensión a cada escena. No hay nada estático ni aburrido: todo está pensado para impactar. La puesta en escena es igual de destacable, con una estética muy cuidada y una personalidad arrolladora que hace que cada plano tenga fuerza propia.
Además, la película recoge influencias de muchas otras obras, pero lejos de quedarse en la simple imitación, consigue darles un giro propio. Construye así una identidad muy marcada, donde conviven el humor negro más retorcido, la acción más extrema, elementos de satanismo y una serie de ideas locas que encajan sorprendentemente bien entre sí. Todo esto crea una experiencia muy particular, casi única, que juega constantemente con las expectativas del espectador. También es destacable su capacidad para sorprender. Cuando parece que ya lo has visto todo, la película encuentra la forma de ir un paso más allá, ya sea con un giro inesperado, una escena especialmente bestia o una decisión narrativa arriesgada. Esa sensación de imprevisibilidad es una de sus grandes virtudes.
Quizá su único inconveniente es precisamente ese carácter tan extremo y tan marcado. No es una película que busque agradar a todo el mundo, y es posible que parte del público no conecte con su propuesta o incluso la rechace por su exceso. Pero, al mismo tiempo, es justo esa falta de concesiones lo que la hace tan especial.
En conclusión, estamos ante una película valiente, desatada y con una personalidad muy clara. Puede no ser para todos los gustos, pero quienes entren en su juego encontrarán una experiencia intensa, divertida y absolutamente memorable. Una de esas propuestas que demuestran que el cine de género, cuando se arriesga de verdad, puede ofrecer algo diferente y muy disfrutable.


