Título original: Mercy.
Año: 2026.
Duración: 100 min.
País: Estados Unidos.
Director: Timur Bekmambetov.
Guion: Marco van Belle.
Fotografía: Khalid Mohtaseb.
Música: Ramin Djawadi.
Reparto: Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Annabelle Wallis, Chris Sullivan.
Compañías: Atlas Entertainment, Amazon MGM Studios, Bazelevs Production, Big Indie Pictures.
Distribuidora: Amazon MGM Studios.
Género: Ciencia ficción. Thriller. Acción | Crimen. Distopía. Inteligencia artificial.
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La inteligencia artificial ha sido una presencia recurrente en el cine como recurso narrativo, no sólo como tecnología, sino como espejo de las inquietudes humanas. A través de robots, sistemas conscientes o algoritmos autónomos, las películas han explorado preguntas sobre la identidad, la ética y el control. Así, el cine utiliza la IA como herramienta para reflexionar sobre el futuro, el poder de la tecnología y las consecuencias de depender de ella. Este tema y más sobre las tecnologías se ha explorado en películas como: “Blade Runner”, “Ex Machina”, “Yo Robot” o “Ghost in the Shell».
Ahora en pleno 2026 la IA no se usa solo como elemento narrativo para las historias, si no como parte fundamental para hacerlas, en muchos casos creando un debate sobre su uso. En este contexto nace la nueva película: “Sin piedad” que cuenta como en un futuro próximo, un detective es acusado de asesinar a su esposa. Este tendrá 90 minutos para demostrar su inocencia ante la Jueza de la I.A. avanzada, a la que él mismo defendió en su día, antes de que esta decida su destino.
Si soy completamente honesto, entré al cine sin saber absolutamente nada sobre la película y, para qué engañarnos, sin esperar gran cosa de ella. Iba con la mentalidad de dejarme llevar y, quizá por eso, la sorpresa fue mayor al salir de la sala bastante satisfecho. Me encontré con una película que, como mínimo, resulta entretenida y que cumple bien con esa función tan concreta de hacerte pasar el rato sin demasiadas complicaciones, manteniéndote con el cerebro prácticamente apagado durante todo su metraje. Ahora bien, que sea disfrutable no significa que sea una buena película en todos sus aspectos, y ahí es donde empiezan a notarse sus principales problemas. Es innegable que el guion está plagado de incongruencias, agujeros argumentales y situaciones que rozan lo absurdo. Muchos de estos fallos intentan justificarse recurriendo constantemente a la inteligencia artificial, que actúa como eje central y comodín narrativo. Todo parece poder explicarse, resolverse o excusarse gracias a la IA, como si fuera una respuesta universal para cualquier decisión cuestionable. El problema es que este recurso no siempre funciona, en lugar de aportar coherencia, en muchos momentos se percibe como un cúmulo de ideas poco desarrolladas y mal hiladas, lo que acaba dificultando la conexión emocional con la historia y haciendo que ciertas escenas pierdan impacto. Además, la película no se detiene prácticamente en ningún momento, siempre están pasando cosas, encadenando escenas de acción o giros constantes, hasta el punto de que apenas hay tiempo para respirar o asimilar lo que está ocurriendo. Esto no es necesariamente algo negativo, pero en este caso se siente más como una sucesión de conveniencias de guion que como una propuesta narrativa sólida y bien pensada. Si decides tomarte la historia en serio o verla con un mínimo de mirada crítica, es fácil que la película empiece a desmoronarse por sí sola.
En cuanto a los personajes, ninguno destaca especialmente. Todos responden a estereotipos muy marcados y su desarrollo es prácticamente inexistente, quedando en algo bastante plano. Sin embargo, curiosamente, esto no termina de jugar en su contra, ya que la película parece ser consciente de ello y no pretende profundizar más de la cuenta. Desde el principio sabes qué papel va a cumplir cada personaje, qué le va a pasar y hacia dónde se dirige la historia en todo momento. Esta previsibilidad hace que las sorpresas pierdan fuerza, pero tampoco arruina la experiencia si aceptas las reglas del juego.
Pese a haber señalado varios aspectos negativos y elementos que no terminan de funcionar del todo, también es justo reconocer que la película tiene virtudes claras y momentos que realmente resultan interesantes. Tiene un ritmo ágil y una puesta en escena que cumple con lo que promete. En cuanto a los efectos visuales, sin ser nada especialmente memorable, son más que aceptables y funcionan correctamente. Uno de los puntos más destacables es la dinámica que se genera entre los personajes interpretados por Chris Pratt y Rebecca Ferguson. Creando una interacción natural y creíble, aportando cierta química que ayuda a sostener la historia cuando el guión flaquea. Sin embargo, lo más interesante de todo es la dualidad que plantea la película en torno a la inteligencia artificial: la idea de si una IA, por muy avanzada que sea, puede equivocarse o si sus decisiones deben considerarse siempre correctas. Este planteamiento, aunque solo se aborda de manera superficial y no se explota todo lo que podría, resulta atractivo y sugerente.
En definitiva, es una película que funciona siempre y cuando sepas a lo que vas: entretenimiento sencillo, sin grandes pretensiones ni exigencias. Si apagas el cerebro, no te paras a analizar cada detalle y solo buscas pasar un buen rato, cumple con su objetivo. Por otro lado, si esperas una historia bien construida, personajes complejos o algo que realmente valga la pena desde una vista más analítica, pues no es la mejor opción.


