El cine español atraviesa uno de sus momentos más interesantes. La presencia creciente en grandes festivales, la consolidación de campañas hacia los Premios Óscar, y la transformación del mercado por el empuje de las plataformas han reconfigurado por completo el tablero industrial.
Es por ello que, en este contexto de competencia global y saturación de contenidos, la estrategia, el posicionamiento y la planificación a largo plazo se han convertido en factores tan decisivos como el propio talento creativo.
Para analizar este nuevo escenario, y con los Premios Goya a la vuelta de la esquina, conversamos con Miguel Puertas, cineasta y productor, actualmente Brand Manager de la escuela audiovisual Treintaycinco MM. A lo largo de su trayectoria, Puertas ha defendido una visión del cine entendida no solo como expresión artística, sino como industria cultural sometida a dinámicas de mercado, campañas de visibilidad y complejas estrategias de lanzamiento.
En esta entrevista, abordamos el impacto real que puede tener una nominación o un premio en la vida comercial de una película, el peso actual de la temporada de galardones en la agenda mediática y las claves estructurales que explican el momento que atraviesa el cine español dentro y fuera de nuestras fronteras.

P: ¿Hasta qué punto ser nominado o ganar un premio influye en la vida comercial de una película?
MIGUEL PUERTAS: Influye de forma muy significativa, aunque depende del tipo de premio y del momento en el que llega. Una nominación a los Premios Goya o a los Premios Oscar no solo incrementa la visibilidad, sino que prolonga la vida comercial en salas, mejora ventas internacionales y revaloriza los derechos en plataformas. El premio funciona como sello de calidad. Reduce la percepción de riesgo del espectador y del comprador internacional. En un mercado saturado de oferta, la validación externa es un factor decisivo.
P: ¿Los premios siguen marcando agenda o han perdido peso?
MP: Siguen marcando agenda, pero ya no de forma exclusiva. Antes los premios concentraban la conversación; hoy comparten espacio con tendencias virales, plataformas y fenómenos sociales. Aún así, continúa siendo un gran generador de relato mediático. Una gala como los Goya o los Oscar sigue ordenando el calendario industrial y activando campañas, reposicionamientos y estrategias de marketing.
P: ¿Qué importancia tiene la estrategia de festivales previa a la temporada de premios?
MP: Es absolutamente clave. La trayectoria en festivales construye legitimidad crítica y posicionamiento. Festivales como el Festival de Cannes, la Berlinale o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, no solo dan visibilidad, sino que generan prensa especializada y agentes de ventas. Una buena estrategia de estreno puede marcar la narrativa que acompañará a la película toda la temporada.
P: En los últimos años hemos visto una mayor presencia del cine español en grandes festivales. ¿Qué factores estructurales lo explican?
MP: En los últimos años estamos viendo una presencia cada vez más sólida y constante del cine español en los grandes festivales internacionales, y eso no es casualidad. Responde a una serie de factores estructurales que han ido madurando con el tiempo.
En primer lugar, la profesionalización del sector. La industria ha evolucionado mucho en términos de gestión, planificación y visión estratégica, lo que se traduce en proyectos más competitivos desde su concepción.
También ha mejorado significativamente el desarrollo de proyectos y su packaging internacional. Hoy se trabaja desde fases muy tempranas pensando en la circulación exterior: elección de socios, ventas internacionales, presencia en mercados y una construcción más sólida del proyecto creativo y financiero.
Otro elemento clave es la consolidación de las coproducciones europeas y latinoamericanas. Estas alianzas no solo amplían la financiación, sino que facilitan el acceso a otros mercados y fortalecen el posicionamiento en festivales de referencia.
A ello se suma una mayor inversión pública con enfoque estratégico, que ha permitido acompañar mejor los proyectos con vocación internacional y reforzar la competitividad del sector.
Por último, la irrupción de las plataformas ha aportado músculo financiero y nuevas ventanas de visibilidad, elevando los estándares de producción y ampliando las posibilidades de circulación global.
Además, España ha fortalecido su red de escuelas y programas de formación especializada, lo que eleva el nivel medio de los proyectos y genera nuevas generaciones de cineastas con una mirada internacional desde el inicio.
P: ¿El cine español ha logrado construir una “marca país” reconocible en el circuito internacional?
MP: Más que una marca homogénea, España ha construido una identidad plural. El cine español hoy es diverso: autoral, comercial, social, de género. Directores como Pedro Almodóvar consolidaron una identidad reconocible en décadas anteriores, pero ahora convivimos con nuevas voces y estilos que amplían esta percepción. La marca país ya no es un único sello estético, sino una garantía de calidad creativa y riesgo narrativo.
P: ¿Qué perfiles de historias están funcionando mejor fuera de España?
MP: Fuera de España están funcionando especialmente bien los thrillers con identidad local pero estructura narrativa internacional, capaces de combinar contexto propio con códigos reconocibles para el público global. También tienen buena acogida el cine social con mirada universal y las historias íntimas con una fuerte personalidad autoral, que conectan desde lo emocional más que desde lo territorial. A ello se suma el buen momento de la animación y el cine fantástico, géneros con gran capacidad de circulación internacional. En el fondo, el espectador internacional busca autenticidad: lo local bien contado resulta mucho más exportable que lo genérico.
P: ¿Qué diferencias hay entre una campaña hacia los Goya y una campaña hacia los Oscar?
MP: La campaña a los Goya es más directa y sectorial: se centra en académicos nacionales, prensa cultural y presencia en medios españoles. La campaña hacia los Oscar es una operación internacional compleja: consultores especializados, proyecciones privadas, estrategia en Los Ángeles, presencia en sindicatos y medios estadounidenses. Es mucho más costosa y prolongada. En términos estratégicos, son ligas distintas.
P: ¿Las plataformas han cambiado definitivamente las reglas del juego?
MP: En el mercado internacional están funcionando especialmente bien los thrillers con una identidad local clara pero construidos con una estructura narrativa reconocible a nivel global. Esa combinación permite mantener la personalidad sin perder accesibilidad. También destacan el cine social con mirada universal y las historias íntimas con una fuerte voz autoral, que conectan desde la emoción y la singularidad. Además, la animación y el cine fantástico siguen teniendo una gran capacidad de exportación. En definitiva, el público internacional busca autenticidad: lo local, cuando está bien contado, viaja mejor que lo genérico.
P: ¿Cómo cambia la negociación de plataformas después de una nominación o un premio?
MP: Cambia el poder de negociación. Una nominación relevante aumenta el valor del catálogo, mejora mínimos garantizados y permite negociar mejores condiciones de promoción o posicionamiento en portada. Además, incrementa el valor reputacional del producto y del equipo creativo para proyectos futuros.
P: Desde tu posición en Treintaycinco mm, ¿Qué perfiles profesionales son hoy más demandados por la industria?
MP: Desde Treintaycinco mm vemos una alta demanda en: producción ejecutiva, dirección, realización, guion con visión internacional, supervisión de postproducción, técnicos audiovisuales, ya sea de sonido, fotografía, cámara, y dobladores. La industria necesita perfiles creativos con visión estratégica y conocimiento del mercado, que es justo todo lo que intentamos enseñar y transmitir a nuestros alumnos, no solo con la parte teórica, sino con la práctica, la experiencia y las actividades complementarias con profesionales del sector que les aportan un gran valor.
P: ¿Qué habilidades consideras imprescindibles para un productor en 2026?
MP: En 2026, el productor es más estratega que nunca. Necesita una sólida capacidad financiera y jurídica para estructurar proyectos complejos, comprender modelos híbridos de distribución (salas y plataformas) y trabajar con una clara visión internacional. También son clave la gestión de talento y la adaptabilidad tecnológica, incluido el uso inteligente de la IA aplicada a procesos, sin perder el criterio creativo. En un entorno cada vez más competitivo, el productor combina mirada artística y capacidad empresarial para tomar decisiones estratégicas desde el desarrollo hasta la explotación del proyecto.
P: ¿El cine español está sabiendo retener talento o lo pierde frente a mercados más competitivos?
MP: Existe una fuga puntual de talento hacia mercados como Estados Unidos o Reino Unido, pero también hay retorno. Las plataformas han generado oportunidades locales con estándares internacionales. El reto no es solo retener, sino ofrecer continuidad profesional y estabilidad estructural.
P: Si proyectamos cinco años vista, ¿qué transformación estructural crees que vivirá el cine español?
MP: Si proyectamos cinco años vista, el cine español vivirá una transformación estructural marcada por una mayor concentración empresarial y un sector más profesionalizado. Veremos también un aumento de las coproducciones internacionales y una integración tecnológica más avanzada, incluida la inteligencia artificial aplicada a distintos procesos de la cadena de valor. A ello se sumarán modelos financieros más sofisticados, con estructuras más complejas y diversificadas. En conjunto, el cine español será menos dependiente del mercado doméstico y estará cada vez más orientado a audiencias globales.


