Pocas reliquias han ejercido una fascinación tan persistente en el imaginario colectivo como el Santo Grial. El cáliz que utilizó Cristo durante la Última Cena. La copa que recogió su sangre en la crucifixión y fue recogida por José de Arimatea.
Entre historia, fe y leyenda, el Grial ha atravesado siglos de cultura occidental transformándose sin perder su misterio. En cada época, la reliquia ha adoptado nuevas formas narrativas, y el cine no ha sido ajeno a esa atracción. Ahí quedan la aventura de Indiana Jones y la última cruzada (Spielberg, 1989), la reinterpretación esotérica de El código Da Vinci (Howard, 2026) o la mirada simbólica de Excalibur (Boorman, 1981).
PREGUNTA: ¿En qué momento sintió que quería dedicarse al cine documental?
MANUEL CABO: Soy realizador audiovisual y productor, llevo en el sector desde hace 19 años. En 2015 empecé por mi cuenta, de forma autónoma con mi productora en Valencia, MC Audiovisuales, donde me dedico principalmente al vídeo corporativo y publicitario. De forma paralela a este trabajo, he escrito, dirigido y producido diversos cortometrajes, y obras de teatro, pero de un tiempo a esta parte, decidí empezar a centrarme en los documentales.
He realizado cortometrajes documentales, como ¿Mami, los dragones existen? que es un corto documental sobre un equipo de remo de mujeres supervivientes de cáncer, o El espejo del Sol, un micro corto sobre los problemas de la albufera de Valencia, pero acabé enamorándome definitivamente del género con el mediometraje que realicé sobre el sacerdote marianista Santiago Gapp Santiago Gapp. El sacerdote que se enfrentó a Hitler.
El poder contar lo que ha sucedido realmente, descubriéndolo por mi mismo y averiguando cosas, que luego voy a poder plasmar en imagen y contar a los demás, me hacía sentirme un poco como Indiana Jones, una especie de arqueólogo audiovisual, y me hacía sentirme completo profesionalmente. Después, el paso al largometraje era el proceso natural.

P: ¿Qué le atrajo de la historia del Santo Cáliz de Valencia para convertirla en un largometraje? ¿Influyó su origen valenciano en la forma de abordar este símbolo?
MC: Como bien dices, soy valenciano, además vivo relativamente cerca de la Catedral de Valencia, lugar donde está el Santo Cáliz, por lo que la historia, desde pequeño la he conocido. Sí que es cierto que, como buen amante del cine, siempre he tenido curiosidad en saber por qué Indiana Jones se iba a buscarlo tan lejos si estaba aquí… Fuera bromas, siempre he querido indagar un poco más en la historia real, y contraponerla a las leyendas sobre el Grial, saber qué hay, y que no, de cierto en ese objeto.
P: ¿Qué fue lo más complejo a nivel creativo de abordar un tema tan cargado de historia, fe y mito?
MC: Lo más difícil fue realmente lo más fácil, y no era otra cosa que conseguir que el documental pudiera interesar tanto a gente interesada en la religión como a amantes de la historia y la cultura, y ser respetuoso y riguroso. Creo que todo ello se ha conseguido. Hemos realizado un viaje para el espectador, desde un punto de vista muy subjetivo, que hace que, sin darte cuenta, puedas acceder a lugares y objetos de una forma muy sencilla, y directa.
Otro aspecto técnico y a la vez creativo, es la fotografía de la película, que para mí, era algo muy importante. Tenía que ser cuidada, pero a la vez realista, hacer que el espectador no sintiera que estaba viendo algo artificial, si no que pudiera sentir que era él el que se encontraba en ese lugar, en ese momento. Se ha iluminado casi todo con luz natural, o de los propios espacios, salvo algunos apoyos puntuales como por ejemplo para las entrevistas. Como ejemplo, la grabación al Cáliz, se realiza con el único apoyo de dos paneles LED a bastante distancia, para dar y mostrar cómo es ese espacio y cómo se ve en verdad ese objeto, ya que conseguimos que nos lo sacaran de la urna y lo tenemos grabado a escasos centímetros, sin protección alguna.
Para conseguir también esa sensación e inmersión, en muchos momentos rodamos siguiendo la técnica de cámara a mano, si bien da algunas veces movimientos que pueden resultar un poco más toscos, consigue ese objetivo de inmersión buscado desde el principio. También, a nivel edición, quise rendir un pequeño homenaje a las películas de la Edad Media, por lo que conseguimos dar a toda la película un ligero tono desaturado, equiparable a las películas medievales de antaño.
Por último, la BSO juega un papel clave, también a nivel creativo dentro de esta película. El compositor, Álex Pérez Mansergas, hizo un trabajo excepcional, utilizando para la composición instrumentos de tipo medieval, y usando solamente los mismos, o similares, a los que aparecen reflejados en los frescos de los Ángeles músicos de la Catedral.

P: El Grial ha sido objeto de innumerables relatos y teorías a lo largo de los siglos. ¿Qué enfoque diferencial aporta su película?
MC: Desde este documental, precisamente, lo que queremos es mostrar la realidad detrás de muchas de esas leyendas. Hablamos con más de 16 expertos en la materia, que nos cuentan, por ejemplo, que hay de cierto en la vinculación de los Caballeros Templarios con el Grial, o la verdad sobre las leyendas artúricas, y sobre todo, hacemos la gran distinción entre Grial y Santo Cáliz, que es el objeto sobre el cual versa verdaderamente la película.
También, la principal diferencia con otras producciones de este estilo es el punto de vista subjetivo e inmersivo, el hacer partícipe al espectador del recorrido que estamos haciendo. Acercar al espectador a lugares e historias reales, muchos de ellos poco conocidos para la mayoría, creo que nos hace tener ese punto de autenticidad, de “rodaje callejero” que hace especial a esta producción.
P: ¿Qué descubrió personalmente durante la investigación que más le sorprendió o cambió su percepción sobre el Santo Cáliz?
MC: Mientras realizaba tanto las labores de investigación como durante las propias grabaciones, descubrí que, en verdad, el Santo Cáliz de Valencia, es un objeto de un valor histórico y cultural mucho más grande de lo que me podía figurar, ya no solo por su relevancia histórica en sí, que está más que acreditada, si no por todo el arte y la cultura que se ha desarrollado a su alrededor durante muchos siglos, no solamente en Valencia, también incluso en pequeñas poblaciones de los Pirineos Aragoneses, dejando un legado impresionante, como digo sobre todo a nivel patrimonial.
Son muchos los cuadros y las composiciones artísticas donde sale reflejado, y muchas de las cuales mostramos en el documental, que quedan como herencia, así como construcciones y lugares impresionantes, que, teóricamente se construyeron a su sombra. Para mí, poder mostrar todo eso en el documental, conforme lo iba conociendo, era una de las cosas más importantes.
P: ¿Considera que el cine puede acercar al gran público a temas históricos y espirituales que a veces parecen lejanos?
MC: Considero el cine un vehículo para poder narrar todo aquello que quieres mostrar desde tu punto de vista, y por supuesto, los temas religiosos, históricos y culturales, deben serlo. Yo considero que hay espectadores para todo, y hay un público interesado en conocer historias vinculadas a sus creencias y su fe.
Hay una industria de cine religioso, que muchas veces pasa desapercibida, pero es más grande de lo que pensamos. Por ejemplo, actualmente, estamos nominados en el festival de cine religioso más prestigioso del mundo, el Mirabile Dictu Itnernational Catholic Film Festival. Estoy nominado a mejor director, por este documental. Es un festival donde se han presentado más de 2.300 películas de temática religiosa católica, con producción del año pasado, para que os hagáis una idea… El festival es esta semana, por cierto, del 10 al 12 de febrero. Ojalá podamos contaros una nueva alegría.

P: ¿Qué papel cree que juega el cine documental en la preservación y difusión del patrimonio cultural?
MC: Personalmente, creo que es clave que los documentales no solamente cuenten historias de personas actuales, o sucesos de sobra conocidos por el público. Considero que el cine documental debe de abordar también historias vinculadas al patrimonio cultural e histórico, y ser una forma más de conservación de este. No sabemos que desgracias naturales o provocadas por el ser humano pueden suceder en un futuro, por lo que este tipo de documentales juega un papel clave en la preservación de la memoria histórica y cultural de nuestra sociedad.
Además, la labor de divulgación creo que es importante. Que, por ejemplo, en Galicia se puedan conocer rincones de Valencia vinculados al Santo Cáliz, o en Roma, se conozcan pequeños pueblos de Huesca y sus tradiciones, creo que es una labor importante y digna de proseguir.
P: Más allá de lo religioso, ¿qué cree que representa el Grial en términos culturales y simbólicos hoy en día?
MC: Como contamos en el documental, lo primero es diferenciar entre Grial, que es la representación más vinculada a leyendas e historias y Santo Cáliz, que es la reliquia real. A partir de ahí, creo que es importante, como he dicho en varias ocasiones, poner en valor todo el arte y la cultura vinculados a la sagrada pieza.
A nivel espiritual, el Grial, o mejor dicho el Santo Cáliz, representa un elemento de conexión muy potente para el creyente, ya que da forma física a sus creencias y las reafirma. A nivel puramente cultural, el valor de la reliquia es inmenso, daros cuenta de que es una pieza con más de 2.000 años de antigüedad, que a su vez, se le han ido sumando elementos ornamentales de joyería de gran valor, y como decía antes, toda la cultura que se ha generado a raíz de difundirse su existencia. Cuadros, libros, templos… la lista es enorme, y todo ello hace que el valor en conjunto del Santo Cáliz sea incalculable, a todos los niveles.
Como director y productor, me enorgullece el haber colaborado en preservar y difundir este patrimonio, y me gustaría que la película pudiera seguir un largo camino y llegar a muchos más lugares y personas de los que ha llegado hasta ahora.
P: ¿Qué reacción le gustaría que tuviera el espectador tras ver Mil leyendas, un Grial?
MC: Cuando alguien ve Mil leyendas, un Grial quiero que se evada, que los 76 minutos que dura la película puedan sentir ese viaje, ese recorrido histórico y cultural, y si además les sirve para emocionarse y reflexionar, el objetivo estará conseguido por partida triple.


