Cristian Beteta (‘Ángulo Muerto’): «Me daba un poco de miedo hacerlo.»

 

Ángulo muerto es un cortometraje que se adentra en los espacios incómodos de la mirada: aquello que no se ve, que se omite o que se decide ignorar. A través de una puesta en escena precisa y contenida, la película construye una tensión constante que obliga al espectador a cuestionar su propio punto de vista y su grado de implicación en la historia. Más que ofrecer respuestas, el corto propone una experiencia inquietante, donde el fuera de campo y el silencio adquieren un peso tan importante como lo visible. Un cortometraje que ha tenido un gran recorrido por festivales y que está nominado a los Goya este año.

Su director, Cristian Beteta, se ha consolidado como una de las voces más interesantes del cortometraje español reciente. En esta entrevista hablamos no solo de su último trabajo, si no de su futuro y como lleva tanto éxito.

 

PREGUNTA: Bueno, lo primero de todo ¿Cómo estás?, ¿Qué tal llevas los Goya, tantos festivales y ese merecido éxito?

CRISTIAN BETETA: Bueno, bien. A ver, esto de los Goya es un poco pesado tío, al final, lo del tema de la promoción y tal, no va tanto del corto, va más de otras cosas. Entonces, bueno, al final es un poco cansino, pero ya queda poco. Al final, el miércoles que viene o el jueves ya se cierran las votaciones. Osea que nada, apretando un poco ahora, hablando con gente, publicando cosas y, y bien, bien, como lo puedo llevar, bien. 

P:  Cristian me llama mucho la atención que en todos tus otros trabajos, el guion siempre sea tuyo. Y claro, esta es la primera vez que trabajas con un guion que no es tuyo. ¿Cómo has llevado eso?

CB: Bueno, es que yo siempre escribo todo lo que hago, a excepción de este, porque, pues me gusta, ¿no? Como construirlo desde cero, el mundo, y luego desarrollarlo y tal. Pero en esta ocasión, pues nada, me llegó el guion a través de David Verdugo, que es guionista. Me propuso hacer el corto, a mí el guion me gustó, aunque me daba un poco de miedo el tema de, pues hablar del bullying, hablar del suicidio, era como algo muy sensible. Mis anteriores cortos son más divertidos en algún sentido, aunque haya terror y tal, son más desenfadados a nivel de drama y demás. Entonces, me daba un poco de miedo, pero bueno, me gustó el guion. También era como una apuesta y un reto, el que pasara todo en una localización. Era como un corto que nunca había hecho. 

Esto era como todo en el coche, ¿sabes? Sí que es verdad que hay un momento que salen y tal, pero entonces dije: «Venga, va, eh, voy a hacerlo». Y nada, y eso fue porque por lo que decidí hacer un proyecto como este.

P: Entonces claro, teniendo tantas vertientes interesantes. ¿Qué es lo principal que te llama del proyecto para decir ese: «Vale, sí, voy a hacerlo»? ¿Es tanto la historia o cómo, o cómo contar esa historia? 

CB: Yo creo que es un poco las dos cosas. O sea, por un lado, me parecía como que a nivel de director era algo interesante, algo atractivo, el hecho de: oye, eh, voy a rodar algo que no sea mío. En plan: a ver cómo es esto de hacer algo que no sea mío. O sea, creo que eso era como un reto como director y era algo que, que en algún momento tenía que hacer, porque al final está bien contar tus historias, pero yo nunca me cierro a contar otras si tienen algo interesante. 

Entonces, por un lado, ese, y luego, por otro lado, pues sí, la historia también me funcionaba. O sea, pensaba que era una historia arriesgada, pero que hablaba de temas importantes. O sea, yo también tengo un hijo. El tema del bullying es algo muy terrible y dije: «Bueno, vamos a hacer una peli oscura, de verdad, que trate este tema con seriedad». Y así fue.

P: En el cortometraje se habla de muchos temas: el conflicto, el bullying, el miedo, la responsabilidad, la culpa. Pero, ¿Cuál es la idea o la base principal que quieres que se quede el espectador cuando acabe el corto? 

CB: Bueno, yo es que al final creo que el corto, o sea, el cine en general, es libre, ¿no? Entonces, nunca me gusta como decir: «Oye, quédate con esto», ¿no? Yo creo que el corto habla de la violencia. Yo creo que para mí el mensaje, un poco, o lo que queríamos trasladar un poco, es que la violencia al final lo único que genera es violencia. Y si entramos en esa espiral de responder con violencia a actos violentos, pues nos puede pasar esto. Que nos confundamos incluso y que ejerzamos violencia sobre la persona equivocada. La esencia de la historia, quizás sería esa. Pero bueno, creo que el corto también trata el tema de los padres, la separación, la mala gestión de una separación en relación a la educación de un hijo. Habla de bastantes cosas, pero quizá el tema, por así decirlo, de la peli, sería ese, sería que la violencia genera violencia. 

P: ¿Y qué es lo principal, tú como cineasta, que te llevas de este proyecto? 

CB: Bueno, a ver, es que muchísimas cosas, que lo que nos ha pasado ha sido una locura, porque claro, hicimos un corto, que era una localización, dos días, o sea, super pequeño. Yo siempre digo: Es verdad que teníamos a Carlos Santos y Eva Llorach, eso era guay, porque al final son dos pedazos de actores y, de repente, te ponen el corto en un lugar (festivales grandes y demás), pero  seguía siendo eso, un proyecto super pequeñito, en una localización. 

Entonces, no esperábamos esta auténtica locura que ha pasado, que es que hemos ganado un festival calificador de Oscar, hemos ganado el Forqué, estamos nominados a los Goya. Entonces, claro, yo el corto, a nivel de reconocimientos y a nivel de prestigio, pues me ha dado muchísimo, porque ahora como que hay productores interesados en currar conmigo, no sé, como que han pasado muchas cosas buenas. Y luego, pues bueno, a nivel también de carrera, por así decirlo, es como otro corto más. Y ese reconocimiento nos llena de alegría.

P: Y ya para futuro, sé que estás ya con la peli de «Mi zona», basada en uno de tus cortos, ¿cómo llevas el tema de la peli? ¿Qué más quieres hacer? ¿Cuál es el futuro de Cristian ahora para el cine? 

CB: Pues mira, yo ahora mismo tengo, eh, la peli de «Mi zona», que la empiezo a rodar en abril. Eh, la verdad es que estoy contento, tío, el guion mola mucho, creo que tenemos un reparto muy bueno. Y nada, estoy con eso, que ruedo este año, y luego tengo el desarrollo casi cerrado de como un segundo proyecto, un segundo largo, que bueno, quiero empezar a desarrollar, me imagino que a finales de año y tal. Entonces, tengo esos dos proyectos y luego tengo otro corto que quiero rodar, que la verdad que es un cortazo, tío. O sea, me encanta la idea y me gustaría rodarla a final de año. 

P: Y por curiosidad, Cristian, el corto de «Mi zona», para hacer la peli, ¿tenías el guion escrito de antes o fue a raíz de que te dieron la opción de hacer la peli, ya, ya adaptaste el corto a un largo? 

CB: No, o sea, yo cuando escribí «Mi zona», lo escribí sabiendo que se podía convertir en largo porque el mundo que se desarrollaba en ese corto, me interesaba mucho el tema de los western, el tema del terror, ¿no? Era como un mundo que me apetecía mucho. Entonces, yo lo escribí, el corto y mientras lo hacía ya estaba escribiendo el largo. O sea, tenía como muy claro que tenía que ser largo. Entonces, fue un proceso un poco paralelo. 

P: Y, y para ‘Ángulo muerto’, si, por ejemplo, te diesen la opción algún productor de hacer algo más largo con esa historia, ¿estarías dispuesto o crees que con el corto ha quedado claro lo que quieres retratar? 

CB: A ver, yo creo que ‘Ángulo muerto’ es tan bueno, porque es un corto, o sea, es como un corto redondo, ¿no? Yo creo que todo lo que tiene el corto, es que es para un corto, ¿sabes? Como que funciona como corto. Una secuencia donde hay unos giros determinados, donde hay una estructura narrativa determinada y funciona como corto, que luego se podría estirar el chicle y hacer un largo, ver el drama de los padres o empezar antes, cuando su hijo ha muerto. Se podría hacer, desde luego que se podría hacer, pero creo que el corto funciona como corto, entonces no me lo he planteado. Ahora mismo tengo varios proyectos y, y no, no me he planteado hacer ‘Ángulo muerto’ como largo, la verdad.