Título original: Ahmar: Siempre quedarán cenizas
Año: 2026
Duración: 65 min.
País: España
Dirección: Raúl Márquez, Agueda Crespo, Lucas Naranjo,
Carlos Delgado Catena, Paula Jiménez
Guion: Águeda Crespo, Lucas Naranjo
Argumento: Águeda Crespo, Lucas Naranjo,
Raúl Márquez, Carlos Delgado Catena
Reparto: Rocío Cuadrelli, Juan Carlos Jiménez, María Bernal
Fotografía: Alberto Montes, Ana Carrasco, Mateusz Chichón,
Andrés Morales, Jaime Fernández
Montaje: Raúl Márquez
Música: Álvaro Revuelta, Dad’s Jacket
Productoras: Timber Films, EUSA Centro Universitario
Género: Drama
Crítica en Letterboxd
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¿Qué es Ahmar? Ahmar: Siempre quedarán cenizas es un largometraje independiente realizado por unos estudiantes sevillanos del centro universitario EUSA. Ya han pasado dos años desde que el rodaje, y tras una larga postproducción, por fin tuvo su estreno el pasado 9 de abril en el Odeón Multicines.
Ahmar une la historia de padre e hija, y el afrontamiento de ambos respecto a su identidad artística. El arte está definido por el amor que uno siente tanto a crear, como a las personas cercanas. El padre es aplastado por la cruda realidad y el envejecimiento, y la hija es perseguida por unos sueños sobre una extraña que le suena tan familiar.
Esa relación entre el amor y el arte, es tanto el tema principal de la película y un reflejo de los propios cineastas al hacerla. Es una película de un presupuesto muy bajo y un equipo muy joven en su momento, entre los cuáles se incluyen la visión de cinco directores. Esto es un elemento clave para la narrativa esparcida y no lineal, en la que se estudia la psicología de los personajes.

Se nota qué parte está hecha por un cineasta, y cuál otra, pero al menos mantiene una consistencia en su respectiva narrativa. Es de ahí el logro del montaje en hacer de todas estas visiones artísticas, algo más cohesivo y completo. En sí el montaje, consigue enmascarar algunos problemas muy notorios.
Cómo proyecto universitario es ambicioso, aunque también es fallido en algunos aspectos. El más notorio sería la edición de sonido, la cual se nota la inconsistencia respecto a la calidad. Luego como ya se mencionó, aunque el montaje está bastante conseguido narrativamente y en su equilibrio de tonos, cinematográficamente, se notan estilos de dirección y calidad muy diferentes, y variadas.
Además en sí, el diálogo se siente extraño en ocasiones. Se nota que está escrito con el corazón, pero se sienten como personajes adultos y maduros, escritos con la inseguridad y simplificación de unos adolescentes. Esto también afecta a las actuaciones en sí, las cuáles pueden variar entre lo legítimo y lo incómodo. También peca en cierto punto de explicar demasiado las emociones y psicología de los personajes, hasta el punto de saturar, en la trama del padre, a diferencia de la hija pintora que es en su mayoría visual.

Pero a pesar de ello, hay muchísimas cosas rescatables a parte del montaje. Si el sonido distrae, la música te mete dentro. No solo es el poder de las melodías, sino el sabio uso del medio en su narrativa. A diferencia de muchas películas realizadas por universitarios, se nota un trabajo muy bueno en la imagen y el color. No todo funciona, pero en su mayoría posee una identidad visual bastante decente para su narrativa, lo que muestra intencionalidad por parte de estos jóvenes.
El principio y el final es prueba de ello. Probablemente el inicio sea de lo más conseguido respecto a lo cinematográfico, sonoro y actoral, causando una impresión muy notable. Por su lado, ese final tan romántico, ata de una manera muy simple pero bella, los lazos narrativos y emocionales que estos jóvenes cineastas tuvieron respecto a sus personajes adultos marcados por el arte que les quema.
La película dura sólo 65 minutos, y está grabada con poco presupuesto, pero en su ambición también se halla sinceridad. A través de estos personajes adultos marcados por la adultez, se retrata dos historias paralelas muy personales sobre el posible terror pero también enamoramiento del arte. A pesar de la muerte, las obras son eternas y el amor que se vivió también, de ahí siempre quedarán cenizas.
Una experiencia tan imperfecta como fascinante. Es muy breve, pero ambiciosa. Es tan inocente en su drama como profundamente honesta. No se sabe cuál será su recorrido comercial tras la Premiere. No se puede evaluar como película tradicional sino como un testimonio sobre alguno de los futuros cineastas andaluces que llegarán en los próximos años. Y aquí es una muestra de la ambición, honestidad y hasta talento de una próxima generación.


