La peor apuesta en la temporada de premios

Con la temporada de premios ya a toda marcha, las apuestas comienzan a perfilarse, y los estudios destacan sus opciones más fuertes y desechan aquellas películas que creen que tendrán menos posibilidades. Uno de los estudios con mayor número de películas que pueden competir en esta temporada en multitud de categorías es Netflix.

Después del éxito de Roma el año pasado, el gigante del streaming está dispuesto a romper la barrera que lo separa del ansiado Premio Oscar a Mejor Película, para lo cual tienen una plantilla que incluye las nuevas películas Martin Scorsese y Noah Baumbach como principales apuestas, pero que se completa con otras obras destacadísimas como el crossover entre Timothée Chalamet y Shakespeare, una comedia protagonizada por Meryl Streep, Gary Oldman y Antonio Banderas o la opción más probable a la nominación a Mejor Actor para Jonathan Pryce, The Two Popes.

 Dolemite is my name premios
Los protagonistas de Dolemite is my name, con Eddie Murphy a la cabeza

Sin embargo, este caos de películas, todas notables por una u otra razón, implica que, inevitablemente, alguna apuesta fuerte, que viniendo de cualquier otro estudio recibiría mucha más promoción, se quede en el tintero y no reuna premios o galardones. En este caso, la principal damnificada ha sido Dolemite Is My Name.

Dolemite es un personaje creado en la década de los 70 por Rudy Ray Moore, como un alter ego que medio recitaba, medio rapeaba versos cargados de contenido violento y sexual altamente explícitos, pero en un tono cómico, que generó mucha atención entre la audiencia negra por ser algo fresco. Snoop Dogg o Busta Rhymes han afirmado mútiples veces que lo consideran ‘el Padrino del rap’, y que sin su influencia no existirían.

Esto es lo que ocurre durante el primer acto de la película protagonizada por Eddie Murphy que Netflix estrenó hace apenas unos días. Se trata de una comedia que sigue el estilo que prodigaba su sujeto protagonista, y que cuenta no solo esta primera etapa de su carrera, sino también el rodaje de la primera película que protagonizó, Dolemite.

Dolemite
Fotograma de la Dolemite original, con Rudy Ray Moore

Aquel largometraje era un episodio magnífico de blaxploitation, en el que Ray Moore unía todo lo que gustaba a su público (sexo, drogas, violencia, héroes, kung fu) y creaba una amalgama estúpida y divertidísima. Si os suena a la reciente The Disaster Artist de James Franco… no vais desencaminados.

Dolemite Is My Name sigue la estela de esta película, en algunos momentos punto por punto de trama, pero triunfa en aquello en que la obra de Franco fallaba: el personaje interpretado por Eddie Murphy es tratado con respeto y admiración; si en aquella Tommy Wiseau era siempre el final del chiste, el punto del cual todo el mundo se reía, en esta Ray Moore es el que inicia la carcajada, siempre consciente del tipo de película que hace y para qué público la hace.

Wesley Snipes Dolemite
Wesley Snipes en ‘Dolemite is my name’

Dolemite Is My Name no va a estar en la temporada de premios casi con total seguridad, pero no le hace falta para ser una de las películas con más corazón del año, llena de grandes interpretaciones y algunos de los momentos más divertidos que se verán en una película estos meses. Además, el sujeto al que representa es realmente interesante, y seguir su historia termina siendo un paseo agradable por los bastidores de Hollywood.