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Crítica – ‘Stranger Things’ (T3)

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Stranger

Título original: Stranger Things 3 (TV Series)

Año: 2019

Duración: 50 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Matt Duffer, Ross Duffer, Shawn Levy

Guion: The Duffer Brothers

Reparto: Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Caleb McLaughlin, Sadie Sink, Gaten Matarazzo, Noah Schnapp, Dacre Montgomery, Charlie Heaton, Natalia Dyer, Joe Keery, Cara Buono, Winona Ryder, David Harbour, Maya Hawke, Jake Busey, Cary Elwes, Priah Ferguson, Alec Utgoff

Productora: Netflix / 21 Laps Entertainment. Distribuida por Netflix

Género: Serie de TV. Fantástico. Aventuras

Ficha en SENSACINE

Como parte de la temporada seriéfila, Stranger Things partía como el gran baluarte de Netflix. Una producción reconocible, llena de guiños a la cultura pop de los años 80, al frikismo más puro y consolidado, además de un cierto buenrollismo que siempre ayuda. La primera temporada fue una sorpresa muy refrescante en el panorama ficcional, mientras que la segunda pecó de una ambición desmesurada que no supo encontrar un correcto desenlace. Dos años después, los hermanos Duffer regresan con más de lo mismo, lo cual también puede ser bueno.

El final de la segunda entrega evidenciaba un cierto agotamiento, con un happy ending sacado de la manga y unas imágenes finales que evidenciaban la intención de sacar una nueva temporada. El planteamiento inicial es simple: una nueva amenaza del Azotamentes esta vez respaldada por los experimentos de los “malvados” rusos. La serie tira de fórmulas ya utilizadas y se retroalimenta con tópicos muy manidos para realizar un argumento un tanto burdo.

Es aquí donde los personajes deberían tomar el protagonismo, pero en su lugar la acción pasa a ser el elemento dominante del discurso. Los capítulos transitan de forma ligera y sin casi lugar a la pausa, más allá de los primeros instantes en los cuales se sitúa al elenco principal. Para simplificar aún más la propuesta, se establecen tres puntos de acción bien diferenciados entre grupos de personajes que se enfrentan a diversos desafíos. Por un lado, permite dotar de variedad y ligereza al desarrollo, aportando un cierto desasosiego. Por otro, la entrada y salida entre personajes desaparece.

Stranger Things
Lo mejorcito de esta temporada (junto con Erica)

A grandes rasgos, Stranger Things ha intentado volver a los orígenes. Dejando a un lado intencionalidades alejadas de sus temáticas, la serie trata de buscar en su sencillez la riqueza de un guion fresco y que, por primera vez, se enfrenta al drama. Aunque la temporada en general puede hacerse un tanto monótona, encuentra momentos para transitar hacia la comedia de diálogos rápidos, casi como si de una traslación de las películas del Universo Marvel se tratase.

El último episodio lográ reconciliar muchos de los aspectos tocados durante la historia así como a ciertos personajes que sufrieron una desconsideración importante en la anterior temporada (Dustin, te queremos mucho). Lo mismo se puede decir de las adiciones o ampliaciones de Robin (Maya Hawke), Erica (Priah Ferguson) o Alexei (Alec Utgoff), que logran brillar con luz propia. Sin embargo, otros personajes clásicos se ven lastrados, ya sean por apariciones casi anecdóticas (Will, ese gran ignorado) o por evoluciones nulas o inapreciables. Lo mismo ocurre cuando la serie trata de “profundizar” en un personaje como Billy, cuyo simbolismo se hace bastante cutre.

Stranger Things nunca fue una serie con altas pretensiones. Su espirítu no buscaba trastocar modelos o ser una producción sumamente profunda. Simplemente quería descargar un cariño a una serie de películas, series, comics, juegos… que marcaron a una generación que a día de hoy aún pervive y ha logrado extenderse a la juventud actual. Sus momentos finales ejemplifican esa visión desenfadada ante el peligro, la voluntad de gritar y disfrutar con cada momento que es el crecimiento de una persona, el querer mantener esa vitalidad por y para siempre. En el camino se deja varias cosas pero, desde luego, lográ recuperar la capacidad para entretener y sumergir al espectador en una ciencia ficción muy reconocible.

Lo mejor: el viraje hacia la acción. La rapidez y ligereza del guion. Los nuevos personajes, cuya riqueza y carisma es muy notable.

Lo peor: el tratamiento a personajes clásicos. El agotamiento de su propuesta argumental, reforzada por la introducción de tópicos absurdos que se toma demasiado en serio.

Nota: 8/10

 

 

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