‘The walking dead’: review 8×11 (‘Dead or alive or’)

¡ATENCIÓN! En esta entrada hay SPOILERS del nuevo capítulo de The walking dead

The walking dead

Como cada domingo, traemos un recap del 8×11 de The walking dead. En este capítulo no podemos decir que haya avanzado demasiado el desarrollo de la gran guerra entre Rick y Negan. Sin embargo, el grupo vuelve a reunirse en Hilltop para trazar el plan final que acabe con Los Salvadores.

El médico de Hilltop, Harlan, y Gabriel han escapado de El Santuario y van en busca de Rick y los demás. Sin embargo, la infección de Gabriel les retrasa en el camino y acaban siendo atrapados, otra vez, por una patrulla de Los Salvadores. Harlan, en un intento de escapar, y guiado por las enseñanzas sobre Dios que le cuenta Gabriel, acaba muerto por un disparo. Gabriel regresa a El Santuario, pero no delata a Eugene, que fue quien les ayudó a escapar.

Por otro lado, el grupo dirigido por Daryl, Rosita, Tara y Dwight se dirige a Hilltop, pero para ello tienen que atravesar una ciénaga infestada de caminantes. Este lugar ya fue descartado por Los Salvadores como punto de acceso hacia Alexandría debido a los problemas que podría acarrear pasar por allí.

The walking dead

El odio de Tara hacia Dwight es más que evidente. Recordemos que fue el exsalvador quien mató a su novia Denise atravesándole la cabeza con una flecha. Tara hace lo posible para quedarse a solas con él, ya que su plan es vengarse y acabar con la vida de Dwight. Sin embargo, una patrulla de Los Salvadores aparece justo en el momento en el que Tara iba a apretar el gatillo. Dwight va a despistar a la patrulla para que el grupo de Daryl gane tiempo y consiga huir de la ciénaga.

El capítulo termina con una nueva estratagema del líder Salvador, y es que Negan va a utilizar a los caminantes, y el virus que portan en la sangre, para infectar al grupo de Rick.

Para el 8×12 (The key) de The walking dead, se prevé el reencuentro, una vez más, de Rick y Negan. El líder de Los Salvadores va a utilizar la muerte de Carl para ablandar a un sheriff con muchas ansias de venganza.