Terele Pávez, la gran mujer española

“Soy un renglón de Dios. Torcido… pero de Dios”. Esta es la frase a la que recurría para definirse con frecuencia a sí misma nuestra querida y estimada actriz Terele Pávez, que ayer fallecía en el Hospital de la Paz de Madrid, llevándose consigo una parte de los corazones de los amantes del cine español para siempre.

Procedente de una larga familia de intérpretes; hermana de Elisa Montés y (la también fallecida) Emma Penella, tía de la televisiva Emma Ozores, dio voz e imagen a los más diversos personajes femeninos del panorama cinematográfico y social nacional.

Su primera oportunidad en la gran pantalla vendría dada por el aclamado cineasta Luis García Berlanga, y con tan sólo 12 años rodó Novio a la vista, que sería estrenada en 1954. Su presencia fue notoria, pues dio también el salto al teatro, en el que cosechó numerosos éxitos, llegando a participar incluso en ficciones como La casa de las chivas o una retransmisión de la célebre obra de Fernando de Rojas La Celestina. Tras esporádicas intervenciones en series de la televisión española de los 60 y 70 (La Barraca, Juan y Manuela o Cañas de barro), será en 1983 con la obra cúlmen de la Transición Los santos inocentes donde se gane al público y crítica con su magistral interpretación de Régula, una campesina de la Castilla profunda, con carácter y sufridora de los males de toda una familia. Completan el reparto del film Alfredo Landa y Paco Rabal, como el marido y hermano de Régula (respectivamente) y Belén Ballesteros como su hija.

Pávez es Régula en Los santos inocentes (Mario Camus, 1983), probablemente el papel por la que toda una generación la recuerde.

Pese al éxito unánime de la adaptación de la obra de Miguel Delibes, la premiada actriz sufre un ostracismo profesional y mediático que la deja fuera de la órbita del celuloide español injustamente. Hasta que, en 1995, un por aquel entonces desconocido paisano bilbaíno suyo, Álex de la Iglesia, escribe un guión titulado El día de la bestia, decidiendo otorgarle el papel de Rosario, la madre del heavy Jose María. El director lucha contra productores y amigos que le advierten del supuesto mal carácter de la intérprete, para acabar fichándola y relazando al estrellato de nuevo la carrera de Pávez, que no perdía ocasión en los próximos 20 años para agradecerle al cineasta esa fe ciega en ella.
Es a partir de entonces, cuando se convierte en actriz fetiche del vasco, a la que recurre a consciencia en el resto de su filmografía, con papeles mayores como la psicópata vecina Ramona en La comunidad (2001) o la abuela, madre y bruja Maritxu en Las brujas de Zugarramurdi (2013), película por la que ganó un Premio Goya. También se puso en la piel de personajes medianos en 800 balas (2002), Mi Gran Noche (2015) o siendo Amparo, la regente del local del mismo nombre en El Bar (2017). Incluso participó en un cameo cultísimo en Balada triste de trompeta (2010), una referencia cinéfila a su siempre recordada Régula.

En 2014, la protagonista se alzó con la estatuilla de Goya gracias a su papel en Las brujas de Zugarramurdi. Mejor tarde, que nunca.

Eterna Terele Pávez, musa y símbolo de las diversas mujeres de nuestro país. Intérprete magistral en la vida real, fuiste madre, abuela, viuda, celestina, vecina y el amparo de un bar infernal, sólo como ejemplo de los múltiples y pintorescos personajes que bordaste a mano y con cariño con tu talento.
Diríamos adiós, genia; pero sólo es un hasta luego. Serás eterna gracias a esta pasión nuestra llamada cine.