Nace el movimiento del ‘Nuevo Cine Castellano’

El Nuevo Cine Castellano: Un movimiento llamado a regenerar el cine independiente español

Nuevo Cine Castellano

Fotograma de ‘Los mil’ (2018)

Este movimiento nace con la pretensión de dar vida a una nueva cultura audiovisual castellana, intención que se ha podido ver en el tráiler del largometraje Los mil, en el que se rescatan las esencias olvidadas de una región para que sus gentes puedan volver a recordarlas.

Los mil se ha rodado íntegramente con un teléfono móvil durante cinco días en la ciudad de Ávila. El realizador del filme, A.M.Presmanes, vio en los actores Sofía Martín y Alfonso Caño sus protagonistas.

Durante una hora y cuarto acompañaremos a una chica de provincias que deberá decidir si convertirse en la reencarnación de un Hércules moderno, uniéndose a una misteriosa orden llamada Los Mil, y abanderando la resistencia del Bien contra el Mal, mientras comprende que, si se quiere luchar por defender alguna de estas palabras, primero ha de ser conocido su significado.

Este filme contiene todos los elementos que el Nuevo Cine Castellano propone constituir y reivindicar a través de cuestiones centradas en Castilla o sus gentes, ya sean de época contemporánea o histórica; de claros planteamientos filosóficos o espirituales, pero siempre sin generar violencia innecesaria y morbo fácil, algo muy común en las producciones cinematográficas más exitosas del momento.

La película se presentará en la primavera de 2018 en Castilla y León con la intención de que se vayan uniendo cada vez más largometrajes que apoyen esta iniciativa con el objetivo de crear una identidad propia que se mantenga a lo largo del tiempo.

Este es el manifiesto con el que el Nuevo Cine Castellano pretende consolidarse:

“Nuevo Cine Castellano es un movimiento de creación audiovisual independiente, que nace con el firme objeto de reflejar y mostrar al mundo, no sólo el pasado, si no el futuro de Castilla a través de su esencia, dando vida a obras de ficción espiritual y mágica, huyendo del ya caduco realismo o el mero empeño documentalista, y defendiendo la importancia del contenido sobre la forma, para lograr transportarnos desde el oscurantismo castellano a la luz de verdades inconscientes, en un ejercicio que sepa unir la fantasía lisérgica con el misticismo y la sobriedad de estas tierras. Todos somos bienvenidos en este empeño, pues todos somos actores dando vida a Castilla.”