Manual de supervivencia para ‘Rick and Morty’

Rick and Morty regresa con una temporada que puede determinar el rumbo de esta joya de serie


Hoy se estrena la tercera temporada de de Rick and Morty.  Tras un largo y frustrante tiempo de espera,  una de las series de animación más celebradas de los últimos años regresará para refrescarnos el verano,  retorcer nuestras mentes y reactivar un peculiar sentido del humor que solo se nos enciende cuando vemos esta gloriosa historia creada por los maravillosos lunáticos Justin Roiland y Dan Harmon.

El éxito de Rick and Morty es ya incuestionable.  Lo que se inició en 2013 como una serie dirigida a un nicho del público muy específico, es ahora un fenómeno de masas. En tan sólo dos temporadas, esta serie ha alcanzado ya el Olimpo de la televisión, aglutinando hordas de fans en todo el mundo. Y por eso, quizás, mañana sea el principio de su fin.

Vale, admito que mi radicalidad viene trastocada por un profundo escepticismo, incendiado por los cientos de desengaños amorosos que las series y yo, yo y las series, hemos vivido desde que me perdí en esta “Edad de Oro de las series”.  Sin embargo, y aún siendo consciente de mis debilidades, Rick and Morty corre el grave peligro de ahogarse en su propio éxito.

Volvamos a lo que dije unas líneas más arriba. En 2013,  Justin Roiland y Dan Harmon se lanzaron a la aventura de trasformar en serie hecha y derecha lo que había sido una parodia de muy mal gusto (en serio, buscad los orígenes de esta serie si tenéis estómago), de Regreso al futuro. Ese paso no fue de gigante, a pesar del increíble esfuerzo técnico que supuso. A Rick and Morty no se le escuchó pisar fuerte, comenzó siendo una pequeña joya de culto para un grupo muy concreto de la audiencia (entre los que yo aún no estaba) que buscaba un humor inteligente y brutal, una locura hecha de oro, un producto alejado del humor encasillado de Padre de Familia o South Park. Y este público encontró respuesta.

El problema puede venir justo por el impresionante crecimiento de ese público. El fan de Rick and Morty ya no es de un perfil concreto. Al ampliar el rango al que se llega con cada capítulo que pasa, Justin Roiland y Dan Harmon pueden cometer el error, aun sin saberlo, de que al tratar de cubrir con su humor a todo el publico que ahora les sigue, pierdan o distorsionen la “esencia” que ha marcado a este serie.

No soy un purista. Que Tutatis me libre de tal cosa. Las series, los personajes, las historias, deben evolucionar, pero siempre con un sentido, sin perder de vista lo que fueron. Por ello, esta tercera temporada, y espero que las muchas que vengan detrás, debe tener claro que no se puede contentar a toda la masa de seguidores que ahora poseen.

La tercera temporada supondrá una auténtica prueba de resistencia para Rick and Morty. Tienen por delante la difícil tarea, horriblemente paradójica y tramposa, de demostrar que pueden mantener la esencia de lo que siempre fueron a la vez que son capaces de evolucionar y tener proyección de futuro para no caer en la repetición.

Es lo que hay. Es una prueba que todas las series de éxito han pasado, con mayor o menor éxito. El peligro del desgaste o de la deformación de tu historia acecha a cada esquina. Sí es cierto que con las series animación, la resistencia es mayor. Más de una década han tardado Los Simpsons en convertirse en parodia de sí mismo. Hasta la temporada 6 Friends se mantuvo glorioso como el primer día, y sobre el mismo momento aguantó otras como Big Bang Theory o Cómo conocí a vuestra madre.

Rick and Morty sin duda es diferente a todas ellas. El capítulo filtrado de esta nueva temporada pareció dejar claro que nada había cambiado, y que de hecho, se rieron de aquellos plastas que creían que sí, que todo cambiaría. Por eso, al final, este artículo es tan sólo el temor de un desquiciado fan enamorado hasta las trancas que se aferra desesperado a este nuevo y electrizante amor, para evitar que le rompan el corazón. Otra vez.