Locuras de cine: ‘Sharknado’

En esta serie de reportajes, 35 Milimetros suele traer películas de gran originalidad, normalmente de medio presupuesto, pero de una calidad más que decente. La famosísima saga Sharknado se basa en todo lo contrario, pero es una excepción que estábamos más que obligados a incluir porque, sinceramente, ¿qué hay que pueda superar a un tornado hecho de tiburones? Por raro que resulte, dentro de la misma saga está la respuesta.

Hablemos claro: la saga de Sharknado es el mejor producto que jamás ha salido de la productora The Asylum, reflejando su obsesión por los tiburones, los héroes de acción que siempre tienen razón, y las explicaciones científicas más peregrinas para fenómenos imposibles. Se trata de una saga que es, en sí, un viaje de descubrimiento para sus propios productores, y una de las experiencias más divertidas que pueden experimentarse en una pantalla de televisión, siempre y cuando obviemos la primera entrega.

Pero empecemos por el principio de esta locura. En 2013, el canal SyFy anunció la emisión en su canal de la primera entrega, en la que el héroe de toda la saga, el ex-surfero Finley “Fin” Shepard (Ian Ziering) se enfrentaba a un tornado en Los Angeles, que por casualidades de la vida, había absorbido una gran cantidad de tiburones, que continuaban vivos en su interior, incluso atacando de un modo inteligente desde el aire. En esta entrega, el tornado es básicamente una excusa para poner tiburones aéreos, que son exterminados de las formas más locas posibles.

Sí, esto ocurre en Sharknado: así de delirante es la saga (Culturaca.com)

La emisión de esta película fue la gota que colmó el vaso de Twitter, donde los seguidores del cine más absurdo hicieron hervir la red social con efusivas recomendaciones para no perderse esta joya de lo cutre. Incluso en medios tan serios como Time, la cinta contó con críticas como las de James Poniewozik, que la calificó de “Exquisitamente ridícula”. Las redes seguían ardiendo exigiendo una secuela, y tanto SyFy, como The Asylum, tomaron buena nota, y a partir de este punto, asociaron siempre todas las entregas de Sharknado a grandes eventos en las redes sociales.

Sharknado 2 fue, sencillamente, un bombazo. Tanto la crítica especializada como el público recibió a la película con críticas más que positivas, rozando el 80% en Rotten Tomatoes. La razón era evidente: los propios creadores habían comprendido la broma, y la película no se tomaba en serio a sí misma ni un sólo segundo, volviendo un argumento sin sentido en algo aún más loco, con tiburones que ya actuaban de forma coordinada con los tornados que asolaban Nueva York (cómo no) y exponiendo una de las señas de identidad de la serie con mucha fuerza: las divertidísimas intervenciones de programas de televisión como parte de la propia trama.

Esta segunda entrega fue el punto de inflexión de la saga: los argumentos serían cada vez más locos, las interpretaciones más épicas (hasta el absurdo) y el destrozo, sin sentido, pero sembrando dudas en el espectador sobre los orígenes de los Sharknados, que persiguen a la familia Shepard allá donde vayan.

En la tercera entrega, la complicidad con el espectador llegó incluso a la decisión sobre cómo continuaría la saga: en una encuesta por Twitter, los espectadores pudieron decidir si uno de los personajes vivía o moría tras el final abierto. En esta entrega la locura llegó hasta el espacio, apareciendo por primera vez el mítico actor David Hasselhoff en la saga, interpretando al padre de Fin.

Hablar de la historia de Sharknado es hablar de la familia Shepard que la protagoniza, ya que los misteriosos Sharknados persiguen a sus miembros por todo el mundo (Imagen: PasteMagazine.com)

Tanto la cuarta entrega como la quinta han mantenido esta tónica de argumentos cada vez más locos, mezclando Sharknados con Residuos nucleares y lava, megaSharknados que arrasan todo Estados Unidos, Cyborgs e incluso teletransporte y máquinas del tiempo. Los efectos especiales han mejorado, pero a la vez, buscan mantener una esencia que sólo puede ser definida como “cutre”, en especial en los efectos relacionados con el casi omnipresente croma, y por supuesto, las inolvidables -por malas- interpretaciones de la mayoría de actores. En este punto, hay que resaltar la alucinante evolución de Ian Ziering, que ha transmutado su carrera, basada hasta este papel protagonista en el doblaje de películas y series, y que se nota en cada toma que está viviendo una auténtica aventura tanto dentro como fuera de las cámaras.

En resumen, Sharknado es una saga sencillamente inolvidable precisamente por no tomarse ni un segundo en serio, cosa que, por curioso que parezca, no se ha contagiado a muchos productos de The Asylum, que sigue nutriendo su filmoteca de películas de ínfima calidad que tratan de aparentar lo que no son, con resultados desastrosos. Es algo incomprensible, pero al menos, los enormes agujeros de guión de la saga aseguran algunas entregas más, y quién sabe qué ocurrirá en la sexta parte, tras el loquísimo final de la quinta. Si sois cinéfilos, y queréis saber por qué algunas personas rebuscan en la basura del cine más cutre por si aparece alguna joya, debéis ver esta saga.