Locuras de cine: ‘P-51 Dragon Fighter’

No es habitual, por sorprendente que parezca, que traigamos a ésta sección películas de mala calidad, todo lo contrario: rebuscamos la originalidad dentro de los bajos presupuestos y la poca verguenza de los autores tras ellas. Hoy, sin embargo, vamos a hacer una excepción con una de las peores películas que hemos visto en mucho tiempo: P-51 Dragon Fighter.

P-51 Dragon Fighter

Ésta es, de lejos, la escena más conseguida de P-51 Dragon Fighter, así que preparaos para lo que viene

Antes de nada, debo recordar que éstos artículos son un contenido a medio camino entre la crítica seria y el humor, así que para ellos, busco siempre las películas más extrañas que se hayan rodado, y válgame, que hay donde elegir. Sin embargo, y por pura casualidad, cayó en mis manos este auténtico subproducto cinematográfico que es P-51 Dragon Fighter, en un momento que casi parecía profético por la cantidad de casualidades que envolvieron el hallazgo.

Empecemos por el argumento, como es usual, y la única razón por la que necesitaba ver esta película como quien liba ambrosía. Atentos, que viene: Segunda Guerra Mundial, África del Norte. Los Aliados se enfrentan a una nueva amenaza: con el poder de una secta de brujas, los Nazis han resucitado a una antigua raza de Dragones que controlan a voluntad, lo que puede llevarles a la victoria final. Un grupo de pilotos serán los elegidos para combatir esta secreta amenaza.

El argumento es alucinante. Me gustaría saber si usaron algún tipo de dado o ruleta para decidir los distintos componentes de la historia: ¡Dragones controlados por brujas! ¡Nazis! ¿Cómo puede haber pasado desapercibida para mí desde 2014? Después de Zombis Nazis, cualquier locura de este tipo que cae en mis manos debo verla de inmediato, por si acaso es tan genial como esta gran saga de cine zombi irreverente -que recomiendo fervientemente, en especial la secuela- así que me dispuse a verla con toda mi ilusión. Pobre de mí.

P-51 Dragon Fighter

Las famosas brujas, en una escena en la que ponen una película sobre ellas a los pilotos. Ni se molestaron en aplicar filtros para que pareciera una película real de la época…

Mark Atkins es una persona un tanto… especial, desde el punto de vista cinematográfico. Atkins comenzó su carrera como montador, siempre en películas de muy bajo presupuesto, como por ejemplo, ¿Quién mató a Kurt Cobain? o Titanic 2 -sí, existe, y es terrible– de la que fue montador jefe. Algunas de sus películas como director son Princess of Mars y Dragonquest, ambas en 2009, siendo también su guionista y parte del equipo técnico, y si me seguís en mis secciones sobre cine cutre, sabréis que un director tan multitarea nunca es buena señal. Sus películas no superan el 3 de nota media en IMDb, siendo un director muy prolífico de la productora The Asylum. Dicho esto, espero que todos los lectores entiendan que la película en sí es un auténtico desastre. Adivinad quién es el director de ésta película, queridos lectores.

La película, con un argumento tan absurdo, era perfecta para un desarrollo novedoso y divertido, sin tomarse en serio a sí misma, uno de esos típicos productos como Sharknado y similares que se ganan el corazoncito de los aficionados por ser precisamente divertidas antes que serias, cuando el presupuesto no te lo permite. Por desgracia, P-51 Dragon Fighter se toma realmente en serio a sí misma, y es extremadamente aburrida.

Vamos a jugar a enumerar clichés. Durante los primeros 5 minutos, se suceden las siguientes escenas: un grupo de exploradores es asolado por una criatura sin identificar, un tanque solitario Aliado en contacto con ellos, solicita apoyo aéreo, que encuentra los restos humeantes del tanque, para después ser alcanzados por la misma criatura. Tras esta escena, pasamos a un bar donde un aguerrido militar libra una apuesta con alcohol de por medio, para después ser llevado ante sus superiores, que le dan la oportunidad de recuperar sus perdidas alas. ¿Os suena?

Éste dragón tan simpático nace directamente con las cruces gamadas en las alas

Por cierto, y antes de continuar con el festival cliché, no puedo evitar hablar de las decenas de errores vergonzosos desde el punto de vista histórico, siendo tantos que me provocaron carcajadas durante los primeros minutos, y todos ellos debidos a la misma circunstancia: la película rueda esas escenas como en las películas bélicas actuales, fusilando descaradamente escenas de films que en muchas ocasiones están ambientados en guerras modernas. No, Señor Atkins: los cazas en la segunda guerra mundial no tenían radar, ni llegaban en cinco minutos a la zona afectada. Los tanques no iban solos salvo rarísimas excepciones, los coches no llevaban radios de onda corta, y así un larguísimo etcétera…

Incluso parte del propio argumento está copiado, y desde este punto he de avisar del peligro de los SPOILER, así que si desean verla, pasen de éste párrafo. Durante la misión, descubren que todos los dragones son hembras y el único macho es más grande y poderoso -fusilado de El Imperio del Fuego- y deben destruir la única base en la que tienen dragones destruyendo un único respiradero que es el punto débil de la instalación –Star Wars, Una nueva esperanza– mientras una de las brujas inexplicablemente se rebela contra las demás. Incluso hay frases directamente sacadas de otros filmes sin ninguna vergüenza. Oh, por cierto, los dragones explotan al morir, como ocurre en Temblores 3 con los Tirapedos.

Obviamente, los efectos son ridículos, usando durante casi todo el metraje las mismas animaciones 3D de las criaturas y aviones una y otra vez… Y sospecho que la misma cabina de avión.

P-51 Dragon Fighter cae, en resumen, en un viejo vicio de las películas de bajo presupuesto: ser muy valientes en el argumento, y muy cobardes, y aburridos, en su resolución. Una pena.