La serie del hortelano (IV): aquí huele a muerto

Ya son demasiado conocidas para ser serie del hortelano, pero aún pueden aspirar a un final digno

Llegamos al final de esta serie de artículos llenos de alegrías y lamentos, de alabanzas y bilis. Si todavía no sabes qué es la serie del hortelano, mejor empieza por el principio. Después puedes darte una vuelta por aquellas que no llegaron a ser series del hortelano porque el éxito les paso por encima y a continuación descubre cuáles le dieron nombre a este término.

Una vez completado ese recorrido nos encontramos aquí. Como colofón vamos a comprobar qué series actuales corren el riesgo de que un exceso de fama les pase por encima.

Realmente, al repasar la lista veo que todas hace ya tiempo que pasaron de un perfil bajo. Aunque acabaran mañana la etiqueta de ‘obra de culto’ no se le podría poner porque ya han causado un gran impacto en público, crítica y temporadas de premios. Así que está claro que es demasiado tarde para que se puedan incluir en la categoría de serie del hortelano.

Por eso mismo creo que están en el punto exacto para que vayan planteándose cerrar el chiringuito. Ya han triunfado, las hemos visto desarrollando su máximo potencial y va a ser difícil que mantengan el nivel mucho más tiempo.

(EN ESTE ARTÍCULO HAY MUCHOS SPOILERS)

 

El cuento de la criada

Si no te suena no sé en qué cueva has vivido los últimos dos años. La has tenido pirata en internet (esto está mal niños, no lo hagáis), en HBO (aquí es donde la emiten en España pero pertenece a Hulu), en Antena 3 (¿os acordáis de cuando veíamos series en la tele?), ha protagonizado todo tipo de campañas publicitarias y su primera temporada se llevó todos los premios que había.

Esta serie llegó cuando tenía que llegar. Su mensaje feminista, el protagonismo absoluto de las mujeres, su capacidad de crear símbolos y de concienciar a la audiencia son razones para tirar cohetes varios días seguidos ya que han conseguido traspasar la pantalla y estar presentes, por ejemplo, en varias manifestaciones por parte de mujeres contra Donald Trump en Estados Unidos.

Además ha puesto a sus artífices en primera fila (también te digo que tiene cojones narices que después de siete temporadas escandalosas en Mad Men ahora es cuando se reconozca a Elisabeth Moss) y ha vuelto a convertir a la novela original de Margaret Atwood en un éxito de ventas.

Su primera temporada fue la que realmente arrasó con todo con su impactante distopía, la dureza de su historia y la empatía instantánea que despiertan las mujeres sometidas por la república de Gilead. Incluso a nivel técnico ha demostrado una capacidad para el guion y la dirección que le han valido varios galardones, al igual que su característica fotografía. Pero su segunda temporada ya ha dado unas tempraneras señales de cansancio.

No quiero que se me malinterprete, todos los puntos fuertes que he destacado hasta ahora son de lo mejor que se ha visto en televisión últimamente y espero que permanezcan en el imaginario colectivo. Pero si nos quedamos simplemente con el plano narrativo, con la historia que se nos está contando, hay fórmulas que están empezando a mostrar sus costuras.

La segunda temporada ha resultado bastante repetitiva: a June se le presenta una oportunidad de escapar, ella duda, luego acepta, luego vuelve a dudar y en el último minuto ocurre algo que lo impide. Incluso en la relación de June con Serena pasa lo mismo, pasando de pequeñas muestras de complicidad a todo lo contrario en cada capítulo. Todo esto se ve reflejado en los pensamientos de June, que se repiten una y otra vez (estamos pasándonos ya un poco con tanta voz en off).

La primera temporada presentaba un mundo, impactaba con su historia y te hacía formar parte; la segunda prácticamente se limita a una historia de intentos de fuga mezclada con cierta querencia por la tortura fácil y explícita, excepto toda la trama de Serena que lleva al espectador a querer saber más del personaje (¿puede alguien darle un premio ya a Yvonne Strahovski?).

Insisto, me gusta mucho esta serie y aprecio todo lo que aporta, pero es desilusionante que solo en su segunda entrega ya se limite a repetir fórmulas cuando ha demostrado que tiene un mundo tan rico. Si este es el camino que va a seguir, ¿no sería mejor que se planteen su tercera temporada como un punto y final a lo grande?

 

Westworld

Voy a ser sincero. Cuando planteé este artículo aún no había terminado de ver la segunda temporada de Westworld. Ahora que (por fin) se ha terminado, no sé qué pinta esta serie aquí.

Westworld ya era un éxito antes de estrenarse. Contando con Jonathan Nolan (hermano y coguionista de Christopher) como uno de los creadores, con J.J. Abrams en la producción ejecutiva, con un reparto de prestigio y siendo la apuesta de HBO para suceder a Juego de tronos la serie ya estaba vendida. De hecho su primera temporada es la más vista de todas las series producidas por la plataforma.

Tras una primera entrega algo fallida pero con propuestas suficientes como para darle una segunda oportunidad, con la segunda se han confirmado todos mis miedos. Westworld es lo más tramposo que he visto en mucho tiempo, una serie que no entiende que desordenar la cronología de los acontecimientos no te hace complejo ni inteligente. Llenar los diálogos de los personajes de palabrería existencial y metáforas (a las que les falta un hervor) no evita que estén vacíos. Si quieres contar una historia enrevesada por lo menos preocúpate por tener una historia que contar.

Además, esta serie tiene una habilidad innata para evitar que te importen los personajes. Cuando se presenta la oportunidad de plantear un conflicto donde realmente podamos observar el comportamiento de los protagonistas más allá de sus conversaciones irrelevantes (como la aparición de la hija de William o el hecho de que Maeve vea que su hija tiene una nueva madre), los guionistas se ocupan rápidamente de evitarlas, porque es mucho más interesante ver a Dolores (el supuesto mascarón de proa de la serie) yendo de un sitio a otro sin razón aparente o a Bernard poniendo cara de “ay señor, llévame pronto”.

Lola, por dios, ¿se puede saber a dónde vas ahora?

Pues eso, en su momento pensé que la segunda temporada podía salvarla, pero dudo mucho que merezca una tercera temporada que le dé un final medio decente, por lo que no pinta nada en este artículo. Simplemente es un ejercicio de expulsión de bilis porque sí, como todo lo que pasa en esta serie, así que perdón por la gratuidad.

 

Peaky Blinders

 

No sé si es por el acento de Birmingham, por la estética o por el rollo gánster de los años veinte, pero Peaky Blinders es un fenómeno. No es la mejor serie del mundo pero tiene buenas interpretaciones, una historia que engancha, personajes que derrochan carisma y momentos en los que sabe excederse sin complejos.

Esta serie ha monopolizado los disfraces en grupo, le ha dado una segunda vida a las gorras de los tiempos de tu abuelo (y a la carrera de Adrien Brody) y nos ha permitido ver a Tom Hardy en su salsa.

Realmente es muy fácil hablar de esta serie porque Peaky Blinders sabe perfectamente lo que es, y cómo debe gestionar sus temporadas… de momento.

Lo que quiero decir es que lleva ya cuatro temporadas a un nivel constante y satisfactorio pero, como decía antes de El cuento de la criada, se le están empezando a ver las costuras.

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que todas las temporadas tienen un esquema parecido: los Peaky Blinders lo están petando, llega una nueva mafia que se enfrenta contra ellos/ellos se enfrenta con una nueva mafia para aumentar su imperio, les ponen contra las cuerdas y en el último minuto resulta que Tommy Shelby había ideado un plan infalible que no le había dicho a nadie y que le salva el culo a todos.

A ver, tampoco es que esta serie tenga unas aspiraciones que vayan mucho más allá, pero después de cuatro temporadas viendo la misma historia pues ya huele un poco. También podemos añadir a esto que aunque algunos personajes que tienen cierta evolución (como Ada, Polly o el hijo de esta), hay otros que prácticamente son iguales que en la primera temporada, sobre todo Tommy.

El personaje al que da vida Cillian Murphy ha pasado por distintas fases a lo largo de las cuatro temporadas: se ha excedido muchas veces en sus aspiraciones y se ha vuelto más cauto, se ha casado y ha perdido a su mujer, ha sido padre, se ha peleado con su familia y luego la ha vuelto a unir… Le ha pasado de todo y aún así acaba tomando las mismas decisiones en los momentos clave. Lo más evidente es que por mucho que hable de la familia y de que solo pueden confiar en ellos mismos siempre hace la guerra por su cuenta sin escuchar a los que le rodean y sin contar con ellos

No quiero que se interprete como que la serie no tiene interés, lo repito, es una buena serie. Pero cruzar el umbral de la cuarta temporada siempre es peligroso porque o te empiezas a plantear el final o desarrollas nuevas tramas que realmente vayan a darle un futuro saludable a la serie.

Por ello, como casi todas las de esta lista, lo mejor es que la próxima temporada sea la última y que nos deje un buen sabor de boca.

 

Stranger things

Bueno, mejor ahorrarse las presentaciones. Sin duda una de las series más exitosas de los últimos dos años. La serie de los hermanos Duffer solo tiene dos temporadas y ya han vendido unas cuantas camisetas alrededor del mundo.

Tiene legiones de fans y de haters prácticamente a partes iguales. Justo estas cosas son las que creo que matan a las series porque para unos es lo mejor que ha creado el ser humano y para otros es una auténtica desgracia. Ni una cosa ni la otra.

Es una serie entretenida, que engancha y que viéndola tampoco es que aspire mucho, no hay que darle muchas vueltas. Muchos dirán que Stranger Things no pinta nada en esta lista porque su segunda temporada ya supuso su claudicación a raíz del éxito de la primera. Yo no lo creo así porque tanto la primera como la segunda entrega son entretenidas sin más (hace un tiempo me explayé un poco más hablando del tema). De todas maneras esto es un artículo de opinión, si queréis expresar las vuestras sois bienvenidos en los comentarios.

En definitiva, si Stranger Things lo único que nos proporciona es entretenimiento y echar un buen rato no creo que deba llegar más allá de una tercera temporada. No creo que puedan conseguir arrancar muchas más historias sin repetir fórmulas o sin cambiar de personajes (aceptémoslo, si un grupo de chavales de instituto en cada nuevo curso se encuentra con una movida paranormal lo mejor será que se cambien de instituto/pueblo, a no ser que te llames Harry Potter).

Pues eso, hermanos Duffer, finiquitad rapidito de manera decente y no os preocupéis porque seguiréis vendiendo millones de Funko Pops.

 

Acabemos ya con esta plaga por favor.

 

Rick y morty

La que más me duele meter aquí, de verdad. Rick y Morty me encanta en todos sus aspectos: cuando es absurda, cuando es dura, cuando se limita a hacer humor de pedos y cuando te demuestra que Rick está muerto por dentro.

Para quien no la conozca, Rick y Morty es una serie de animación que mezcla la comedia y la ciencia ficción en la que Rick, un científico loco y alcohólico, y Morty, su nieto adolescente, van liándola por todo el universo y por diferentes dimensiones. Todo esto con constantes tintes cínicos y nihilistas hacen que la serie sea bastante peculiar. Las situaciones absurdas van de la mano de pensamientos como lo solos que estamos en el universo o lo irrelevante de nuestra existencia. A los más sensibles con los límites del humor y tal les recomiendo que se mantengan alejados para que no lloren.

De momento solo tiene tres temporadas y me parecen bastante buenas todas. Evidentemente hay capítulos mejores y peores, pero en general mantiene un nivel bastante estable. También pienso que podría tener una vida larga y duradera al máximo nivel.

Entonces, ¿por qué quiero que se acabe?

Porque pocas veces he visto un fandom más corrosivo y tóxico que el de esta serie que adoro. En los últimos tiempos Rick y Morty se ha vuelto muy popular y ha atraído a un sector del público que se cree tremendamente superior al resto por el simple hecho de verla.

Rick y Morty ahora es una serie para malotes y si no la entiendes o no te gusta es que tu cerebro tiene el tamaño de una almendra. Así que ya sabes, cómprate una camiseta de Pickle Rick, únete a la raza suprema y pide a gritos salsa szechuan en tu McDonalds más cercano. Lo mejor de todo es que por muy superior que se crea este sector del público olvidan una de las máximas de la serie: que son irrelevantes y que dan igual.

Así que lo mejor es que acabe pronto y así dejarán de dar el coñazo cuanto antes.

 

¿Se os ocurre alguna otra serie actual que podría ir pensando en acabarse? Estas son las mías. Hasta aquí llega la serie del hortelano, espero que esta serie de artículos os hayan resultado por lo menos interesantes. Nos vemos pronto.