La serie del hortelano (III): dejar un bonito cadáver

No son muy conocidas y eso es lo mejor que les pudo pasar. Vamos con la verdadera serie del hortelano

Tras ver qué es eso a lo que he decidido llamar ‘la serie del hortelano’ y hacer un repaso de algunas obras a las que no les habría venido mal una menor atención del público, hoy vamos a ver algunos ejemplos de series que inspiraron estos artículos. Esta lista estará compuesta de las verdaderas series del hortelano, aquellas que quise que tuviesen mayor éxito pero que me alegré de que vieran su final antes de que lo consiguieran.

Evidentemente no serán tan conocidas como las que componían la lista anterior, pero aquí se encuentran algunas joyitas que formarían parte de mi lista personal de series favoritas. (Como ya sabéis esto se desarrolla en un espacio de opinión, seguramente vosotros tenéis las vuestras. Estas son las mías).

Utopia

“¿Dónde está Jessica Hyde?”

Esta pregunta es una de las frases más recordadas de la serie británica y sobre la que se cimentan sus dos magníficas temporadas emitidas en Channel 4 (el mismo canal que acogió las entregas buenas de Black Mirror). Sin querer desvelar mucho de la trama, dejémoslo en que la búsqueda de un cómic será el detonante que arrastrará a varias personas y que desembocará en asesinatos, persecuciones y conspiraciones internacionales.

Los personajes son diversos y con motivaciones diferentes, pero todos funcionan perfectamente. La interpretación del reparto es magnífica. La tensión de la historia nos acaba llevando a merendarnos la serie completa en pocos días. La música es inquietante y maravillosa. Pero el punto más destacable en el apartado técnico es la fotografía, una auténtica maravilla a la hora de encuadrar y en el uso de los colores. La mayoría de los planos podrían ser un póster para colgar en tu habitación.

Todo son buenas palabras y en su momento tuvo su público fiel, pero tras la segunda temporada fue cancelada y a pesar de tener un final abierto no considero que se tratase de una mala decisión. Evidentemente me habría gustado saber cómo acaba la historia, pero viendo los caminos que iba a tomar seguramente no habría alcanzado un final a la altura. Por ello puede que haya sido mejor que se quedara como una pieza de culto y que cada uno le ponga el broche final que quiera en su cabeza.

No hay que olvidar que en 2015 casi se cierra un trato en el que HBO produciría un remake dirigido por David Fincher y protagonizado por Rooney Mara, pero diferencias en el presupuesto nos dejaron con la miel en los labios.

 

Galavant

“Way back in days of old,

there was a legend told,

about a hero known as Galavant”

Por dónde empezar. Evidentemente estos artículos están escritos desde la opinión, pero Galavant me prohíbe directamente plantearme acercarme un poco a la objetividad cuando hablo de ella.

Ya lo intenté hace un tiempo, pero voy a vendérosla de nuevo. Galavant es una serie que mezcla el musical, la comedia, la parodia y la aventura. Como definió una de sus actrices principales, Mallory Jansen, Galavant es el hijo bastardo de los Monthy Python y de La princesa prometida. Si con esto no tienes ganas de verla yo ya no sé.

Más de uno dirá lo típico de “a mí no me gustan los musicales”, pero puede que se lo piensen cuando sepan que una de las mentes pensantes detrás de esta serie es la de Alan Menken. ¿Quién es Alan Menken? Pues un señor que simplemente es el responsable de la música de La sirenita, La bella y la bestia, Aladdín, Pocahontas, El jorobado de Notre Dame, Hércules… No sé si te sonarán de algo.

Este es Alan Menken. Ahora dale las gracias.

Las canciones son fantásticas, pegadizas (no te preocupes porque están todas en Spotify), y autoconscientes. Seguramente esto último sea una de las mejores cosas de Galavant. Está constantemente riéndose de sí misma y de los géneros que toca. Si hay algún cliché, alguna debilidad o alguna canción innecesaria no te preocupes, ellos son los primeros que lo saben y van a convertirlo en un punto fuerte. Sin ir más lejos, la segunda temporada comienza con una canción de todo el reparto que trata de que no entienden cómo les han renovado y que la serie la verán cuatro gatos (“you’ll know hell’s freezing if we get decent ratings”).

Tras dos temporadas maravillosas cerraron su historia sabiendo que difícilmente seguirían en antena (aunque dejaron alguna puertecilla abierta por si acaso) y aunque me habría gustado ver más y que hubiera alcanzado un mínimo reconocimiento, mejor que se quede así. Que no me cansen sus canciones, que no vea a sus personajes hasta en la sopa, que cada vez que la recuerde sonría. Sing his name.

 Mozart in the jungle

De las de esta lista seguramente sea la serie más conocida, ganadora de dos Globos de Oro y dos premios Emmy. Esta serie cuenta con grandes nombres en el guión y la dirección con los primos Roman Coppola y Jason Schwartzman, relacionados siempre con proyectos interesantes y colaboradores habituales de Wes Anderson. También tiene un reparto destacable con Gael García Bernal a la cabeza, el veterano Malcom McDowell y la prometedora Lola Kirke.

La serie narra la llegada de Rodrigo (Gael García Bernal), un peculiar genio musical, a la dirección de la orquesta sinfónica de Nueva York y de Hailey (Lola Kirke), una joven oboísta, como su ayudante. La serie suele ser considerada como una comedia y es cierto que en general se palpa ese tono a lo largo de la serie pero no de manera explícita. Lo más interesante de Mozart in the jungle es el desarrollo de los dos personajes principales.

Por un lado, Hailey está constantemente planteándose su futuro en el mundo de la música y cuáles son sus expectativas, si es capaz de llegar a ser una gran oboísta, si esa es su única aspiración, si está dando los pasos correctos.

Por otro lado, Rodrigo está constantemente obsesionado con la trascendencia y sentir realmente la música. Tras ser un joven prodigio hoy es mundialmente conocido y al mismo tiempo quiere saber cómo será recordado y cómo volver a disfrutar de la música de manera natural y sencilla. Estas dudas muchas veces serán representadas por fantasmas de grandes genios de la historia que de vez en cuando le visitarán.

Mozart in the jungle gozó de una buena salud a lo largo de sus cuatro temporadas. Buena calidad en sus guiones, capítulos dirigidos estupendamente, colaboraciones ilustres como la de Monica Bellucci e incluso la de Plácido Domingo. La cancelación dejó un final que no podría considerarse cerrado, pero tampoco podría considerarse un mal final. Puede que mereciera una quinta temporada de cierre, pero tampoco le haría falta mucho más.

 Halt and catch fire

¿Conato de Don Draper? Te reviento

Aquí sí que no veo una explicación lógica. Sin duda alguna, de todos los ejemplos que conforman esta lista, Halt and catch fire es la mejor serie de todas, incluso mejor que muchas series exitosas de los últimos años.

Halt and catch fire desarrolla su trama durante la revolución de la industria informática durante la década de los ochenta y principios de los noventa. La primera temporada comienza con Joe MacMillan (Lee Pace), un emprendedor que va de visionario, llegando a Cardiff Electric, una empresa mediocre de componentes eléctricos y poniéndola patas arriba al decidir que van a construir un ordenador.

¿Qué se podría pensar en principio de esta serie? Un conato de Don Draper mezclado con nostalgia ochentera, al menos fue mi primera impresión al leer la sinopsis. Pereza. No podía estar más equivocado.

Vamos por partes. Joe MacMillan no es el único protagonista, la historia también sigue a Gordon Clark (Scoot McNairy), ingeniero informático de Cardiff Electric; Donna Clark (Kerry Bishé), la mujer de Gordon, y Cameron Howe (Mackenzie Davis), una joven programadora prodigiosa que se une al equipo de Cardiff Electric. En estos cuatro personajes está el auténtico tesoro de esta serie. Nos encontramos con que todos tienen un arco de evolución que es de lo mejor que se ha visto en ficción en los últimos años, prácticamente sin fisuras y sin cosas que ocurran porque sí. Todos empiezan en un punto y acaban en otro diferente, su manera de concebir el mundo cambia, sus relaciones personales, sus decisiones laborales. Todo es genial.

En un principio Joe y Gordon tienen más peso en las decisiones, pero la evolución de Cameron y Donna es espectacular. En general los protagonistas son todos geniales, pero ellas dos son absolutamente memorables. Dos personajes femeninos que se hacen notar, que llaman la atención y que van descubriendo sus puntos fuertes de una manera natural.

De todas maneras, los personajes no solo se mantienen por lo bien que están escritos, la interpretación es magnífica en todos los casos y merecedora de todos los premios que existan en este planeta.

Estas son Donna y Cameron. Quiérelas.

No quiero que parezca que los protagonistas son lo único bueno, todos los secundarios y las subtramas de cada temporada también son de diez, pero no me quiero alargar.

Todo esto se desarrolla en un contexto ochentero/noventero que no tira de nostalgia de manera gratuita (hola Stranger things). Las referencias a la cultura pop siempre son pertinentes y orgánicas con lo que está pasando. La estética nunca es exagerada, evoluciona con el paso del tiempo y el uso de la música es magnífico.

Muchas más cosas se podrían decir de Halt and catch fire pero esto sería eterno. Duró cuatro temporadas, justo lo que necesitaba, acabó cuando tenía que hacerlo y cerró en el momento perfecto. Vedla y después pensad que el único premio relevante al que aspiró fue al Emmy a los mejores títulos de crédito

Wilfred

Acabamos ya, pero con café para los muy cafeteros. ¿Qué es Wilfred? Muchas cosas. Wilfred va a hacer que te rías, te va a dar ganas de llorar, te hará pasar vergüenza ajena, incluso tendrá puntos clave donde te dará mal rollo y será un libro de autoayuda que te escupa a la cara.

Wilfred empieza con Ryan (Elijah Wood) la noche que se suicida con la ayuda de un bote de pastillas. El problema es que pasan las horas y no se muere. Pasa la noche en vela y a la mañana siguiente su nueva vecina, Jenna (Fiona Gubelmann), le pide que se quede con su perro mientras ella hace unos recados. Su perro se llama Wilfred (Jason Gann) y literalmente es un tío disfrazado de perro, o al menos eso es lo que ve Ryan.

Donde todos ven un perro, Ryan ve a un nota disfrazado que es un auténtico incordio. Lo que en un principio podría quedarse en la simpleza de situaciones absurdas, un tío y un perro fumando maría en un sótano y un oso de peluche sodomizado, realmente es un camino pedregoso que recorre Ryan a lo largo de cuatro temporadas. Wilfred es un incordio y siempre está complicándolo todo, sí, pero lo que hace realmente este perro es poner a Ryan a prueba, hacer que se enfrente consigo mismo, que solucione su pasado y que ponga fin a sus inseguridades.

En serio, la premisa es absurda, pero las profundidades a las que llega esta serie son alucinantes. Ryan es un espejo donde incómodamente nos vemos reflejados y ahí está Wilfred para hacer que nos examinemos a nosotros mismos.

Cada capítulo comienza con una cita célebre que habla de un concepto concreto, este será el título del capítulo. De esta manera, Wilfred y Ryan tratarán la felicidad, la lealtad, el respeto o la vergüenza entre otros.

Aparte del viaje personal de Ryan, otro de los puntos fuertes de la serie es la constante pregunta de cuál es el origen de Wilfred. Aquí esta comedia negra es capaz de jugar con la intriga e incluso el mal rollo.

Sin duda es una de mis series favoritas y me da pena que no la conozca más gente, pero gracias a su baja audiencia acabó en su cuarta temporada con un final que me parece perfecto. No os arrepentiréis de verla.

No puedo terminar de hablar de Wilfred sin mencionar que tiene la que considero la mejor broma autorreferencial de El señor de los anillos de la historia.

 

Bueno, pues estas eran las que considero que se pueden denominar realmente como serie del hortelano. Seguro que vosotros tenéis vuestros propios ejemplos. ¿Cuáles son? La semana que viene veremos la cuarta y última entrega de la serie del hortelano donde veremos qué series corren peligro de morir de éxito.