Especial orgullo LGTB+(II): La representación gay en la ficción

En esta segunda entrega de nuestro espacial Orgullo LGTB+ analizaremos la representación gay en la ficción audiovisual

Fidel con su novio en un fotograma de Aída

Para comenzar esta entrada me gustaría remarcar que es la segunda de un total de cuatro entradas en las cuales analizaremos y ejemplificaremos la representación que posee el colectivo LGTBI+ dentro del contexto de la ficción audiovisual. La primera entrada la dedicamos por completo a la representación lésbica y podéis encontrarla aquí.

Ahora, metámonos en harina. ¿Que implica ser un hombre homosexual dentro del mundo de la televisión y del cine? Pues, para empezar, muchos menos problemas de los que implica ser una mujer lesbiana, ya que no nos enfrentamos como colectivo a la sexualización constante de nuestra orientación sexual. ¿Eso implica que no haya problemas de representación? Para nada.

En primer lugar nos encontramos con dos grandes vertientes en cuanto a la representación, la primera de ellas es el convertir al personaje gay de turno en un estereotipo con patas (Fidel de Aída), es decir, apoyarse en el estereotipo de gay con pluma y que el personaje solo base su acción dentro de la serie en pasearse con gestos amanerados mientras el resto del elenco suelta perlitas homófobas. O, en segundo lugar, el gay guapísimo que pasa por hetero pero que un giro de tuerca se revela como homosexual delante de la audiencia, por tanto, convirtiendo la sexualidad en un golpe de guion que dejará a los espectadores patidifusos, cosa que, por cierto, nunca se ha hecho con los personajes heterosexuales.

Por otra parte, nos encontramos con casos en los que parece que los personajes gays se usan como escaparate de la representación LGTBI+ delante de la audiencia, es decir, te presentan a un personaje gay, cuya única función es esa: su sexualidad. El perfecto ejemplo de este hecho es el personaje de Miller en Los 100, un chico que no cumple con el estereotipo típico de gay en ficción pero que su única función es cumplir el cupo de representación dentro de la historia, no te profundizan en él ni en su psique, solo en su relación de pareja y en lo que compete a su sexualidad. Obviamente, sí, este ejemplo es representación, y se agradece, pero los gays somos más cosas en nuestra vida, todo no gira en torno a nuestras parejas y en torno al hecho de que sean de nuestro mismo género, y esto parece que los guionistas de series de televisión no acaban de entenderlo.

Miller y Bryan en un fotograma de la tercera temporada de Los 100

Para finalizar y antes de introducir la lista de los cinco personajes gays que representan de forma positiva al colectivo en la televisión, me gustaría hacer una reflexión sobre el propio colectivo gay. Dentro de las siglas LGTBI+ a pesar de que formamos un grupo que suele ir a por unos objetivos y trabajamos como grupo y colectivo en el que toda persona que difiere de la norma por orientación sexual o identidad de género se siente incluido, cada uno de los componentes lleva a cabo una serie de luchas concretas: las chicas lesbianas, mano a mano con el feminismo, recorren un dificultoso camino para ser visibilizadas y tenidas en cuenta en una sociedad patriarcal, al igual que las personas transexuales luchan incansablemente para romper los roles de género y la toxicidad que esto conlleva a nivel de identidad de género.

Pero…¿Por qué luchamos a día de hoy los hombres gays? Salvo excepciones, considero que como colectivo nos hemos aburguesado porque ¡sorpresa! Somos hombres y, por tanto, estamos en la cúspide del privilegio y eso parece que nos exime del hecho de realizar autocrítica sobre nuestros comportamientos y sobre la forma en la que tratamos a otros hombres gays, y sí, me refiero a la plumofobia dentro de los hombres gays, a los estándares de belleza y estéticos que nos autoimponemos, etc.

Ahora sí, comienza la lista de cinco representaciones del colectivo de hombres gays hechos de forma correcta en ficción audiovisual.

  • Connor Walsh (Como defender a un asesino)

Connor durante la tercera temporada de Como defender a un asesino

Connor Walsh (Jack Falahee) es un joven universitario que se ve envuelto en una enorme trama de asesinatos y traiciones en Como defender a un asesino y, además, es gay. Su sexualidad es mostrada con total naturalidad (como ocurre en la mayoría de las series de Shonda Rhimes) e incluso hace alarde de ella. Es el perfecto ejemplo de chico gay orgulloso de lo que es, no se esconde y siempre alega que al que no le guste que no mire. Este hecho destaca pero no es el único aspecto interesante del personaje, ya que es muchísimo más complejo más allá de su sexualidad: tendencia a la culpabilidad, problemas paternos, una relación de pareja tóxima, etc. Todo esto hace de Connor Walsh una gran representación (realista) de lo que implica ser un chico gay en la actualidad.

  • Robert y Sol (Grace and Frankie)

Fotograma de Grace and Frankie

Robert (Michael Sheen) y Sol (Sam Waterston) son un matrimonio de hombres homosexuales de una edad bastante avanzada, son la única representación de homosexualidad en la vejez que existe a día de hoy en la televisión estadounidense, y eso es algo a tener en cuenta, ya que no es una franja de edad en la que se aborden este tipo de temas.

Ambos son dos personajes que funcionan más allá de su relación de pareja y que aunque su sexualidad sea el punto de partida de la serie (ya que ambos se deciden a dejar a sus esposas debido a que quieren estar juntos), todo no gira en la ficción en torno a ello. Son la representación de una generación que vivió oculta y encerrada en el armario durante muchos años y que esas personas sean mostradas en una serie de un alcance tan global el algo que aplaudir.

  • Ian Gallagher (Shameless)
Ian Galagher

Fotograma de Shameless

El mediano de los Gallagher, interpretado por el joven Cameron Monaghan, a traído de cabeza a todo el clan desde hace temporadas y temporadas y no por su sexualidad precisamente. Este chico tiene todo el desarrollo de personaje que ha merecido y más aún, es abiertamente gay en un barrio donde este hecho incomoda a la mayoría, sufre un trastorno bipolar heredado de su madre y tiene tendencia a la drogadicción. Una perla. ¿Cuál es el problema? Que se hace querer a más no poder. Y el hecho de que sea gay es solamente una faceta más del personaje, tal y como ocurre con los personajes heterosexuales. Además, el ver como se desarrolla su personaje desde su adolescencia hasta la vida adulta es algo que, sin duda, todos deberíamos de ver. Gracias por Ian Gallagher creadores de Shameless.

  • Lito (Sense 8)

Fotograma de Sense 8

Como todos los personajes de Sense 8, Lito es un canto a la diversidad, en este caso a la de los hombres gays y a su necesidad de vivir la vida y su sexualidad tal y como ellos deseen. En este caso, el personaje de Miguel Angel Silvestre se encuentra inmerso en una relación de pareja satisfactoria y posee unas relaciones estables e interesantes con el resto de personajes. El problema y la razón de ser de Lito es la visibilización de la problemática a nivel laboral que lleva en algunos países (en la gran mayoría) el hecho de ser abiertamente homosexual. Y este hecho es importante y relevante para la sociedad en la que vivimos.

  • Mauri y Fernando (Aquí no hay quien viva)
mauri y fernando gay

Fotograma de Aquí no hay quien viva

Y como no, para finalizar nos gustaría poner un ejemplo de ficción española adelantada a su tiempo en muchísimos aspectos y esa es Aquí no hay quien viva, ya que fue una de las primeras ficciones españolas en introducir una pareja gay con total naturalidad. La relación de Mauri y Fernando (Luis Merlo y Adrià Collado) tuvo sus más y sus menos, sus idas y sus venidas, sus viajes a Londres y sus ‘voy a tener un hijo con Bea’, pero ante todo se querían muchísimo. Y ese fue el gran mensaje que nos dejó esta pareja, que el amor es lo importante, y que no importa a quién quieras siempre y cuando esa persona te haga feliz.

Hasta aquí la segunda entrega del especial referente a la representación LGTBI+ en ficción, la siguiente entrega saldrá a la luz en unos días y será referente a la representación bisexual en la ficción.