Entrevista a Miguel Juán Payán, periodista y crítico de cine

Lleva más de 30 años dedicándose al periodismo. Ha trabajado en medios de renombre como Diario16 y revistas especializadas como Imágenes de Actualidad, Revista de Cine o Academia, y ha publicado más de 40 libros sobre temática cinematográfica. Él es Miguel Juán Payán (1962) , crítico y escritor madrileño, actualmente profesor de en la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI, que desde hace años escribe para la revista AcciónCine.

Este fin de semana, Miguel acude como invitado especial, junto con su compañero de redacción, el también periodista Jesús Usero, a la primera edición de SevillaFicción, donde ofrecerán un coloquio sobre su trabajo en AcciónCine. Pero antes de que esto suceda, hemos tenido la oportunidad de hablar con él para que nos cuente de primera mano como es su trabajo, su experiencia y su día a día como profesional de la comunicación.

PREGUNTA: ¿Qué motivos le empujaron a dedicarse al periodismo y especializarse en informar sobre cine?

MIGUEL: Me gustaba escribir y me gustaba el cine, así que la cosa salió por sí sola sin pensar mucho. En realidad no tomé una decisión, simplemente me puse a ello mientras estudiaba periodismo y disfrutaba de mi juventud. No soy de hacer muchos planes.

P: ¿Qué puede contarnos de su primera experiencia como periodista tras casi 40 años de trayectoria?

M: Mi primera experiencia como periodista fue en el Festival de Cine Fantástico de Madrid IMAGFIC, y luego empecé a trabajar para la publicación de quiosco Revista de Cine, que dirigía Alfonso Eduardo Pérez Orozco, un clásico de la información cinematográfica en televisión.

Luego trabajé para otras publicaciones, empecé a ir a pases de prensa, y acabé escribiendo libros, en la redacción de una revista de esoterismo y parapsicología, colaborando en prensa médica y científica, y en general sacando cuartos de cualquier sitio en el que me pagaran por escribir.

Me gusta escribir, pero no me gusta escribir gratis. Conservo la lista de morosos desde hace años. Afortunadamente no es muy larga. He tenido suerte y he procurado afinar el instinto para que no me hagan trabajar sin cobrar. De vez en cuando intentan colármela, pero cada vez lo tiene más difícil porque ya estoy de vuelta de todo, no me apunto a cruzadas y soy un tipo muy desconfiado. Así que podría decirse que lo primero que aprendí es que trabajar por amor al arte es hacer el primo.

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Miguel, junto a su compañero de redacción Jesús Usero

P: Actualmente trabaja como docente en la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI y como crítico para la revista AcciónCine. ¿Cómo llegó a formar parte del equipo de Acción? ¿Le resulta difícil compaginar ambas labores?

M: No resulta difícil compaginar. Al contrario: una actividad alimenta a la otra, y viceversa. Empecé a escribir para Acción en el segundo número y es mi segunda casa. Así de claro. Quienes hacemos la revista no somos familia, pero lo parecemos. Y aprovecho para decir que en Acción he tenido la suerte de tropezarme con los jefes más serios y responsables que he conocido en esta profesión. Y con un compañero de trinchera que es de paso un amigo con el que me largo a tomar cañas y frikear casi cada semana. Nada que ver con otros cantamañanas y vendehumos que me he cruzado en los treinta y pico años que llevo dedicado a esto. He tenido suerte también en la escuela. Es un trabajo distinto al de periodista pero como he dicho las dos actividades son perfectamente complementarias.

P: ¿Cree que su paso por la revista ha marcado un antes y un después en su carrera?

M: Totalmente. Escribir para Acción, junto con mi trabajo como profesor en TAI, son dos trabajos que han marcado mi carrera en positivo. Espero que siga siendo así.

P: ¿Has experimentado dificultades o presiones de algún tipo a la hora de intentar acceder a cierta información o publicar alguna noticia concreta?

M: Nunca he tenido ninguna presión por parte de mis jefes, de los que me pagan. Y al resto, que no me pagan, no les consiento que me presionen, faltaría más.

P: ¿Cómo piensa que puede rentabilizarse el modelo de prensa actual? ¿Que mejoraría de nuestra profesión en nuestro país?

M: Ese es el tipo de preguntas que no puedo contestar aquí, por cuestión de espacio, y por otros motivos. Pero siempre hay espacio y opciones para mejorar.

En cuanto a nuestra profesión creo que anda coja de ética y hay que reforzar la formación de las nuevas generaciones con algo que no sean discursillos panfletarios. Falta base. Los periodistas tienen que leer más. Mucho, pero mucho más. Creo que mucho despistado piensa que el periodismo es una especie de púlpito para escupir sus ideas de segunda mano o convertirse en figura destacada en algún campo. Grave error.

P: ¿De qué forma cree que está condicionando Internet a la forma de hacer y producir cine en la actualidad? ¿Los grandes estudios lo ven como un peligro o como una oportunidad?

M: Los grandes estudios se están equivocando mucho con Internet, por ejemplo a nivel de publicidad. Creen que con la difusión de trailers y los comentarios en blogs no profesionales ya lo tienen todo hecho, y andan despistados dejando que les vendan el humo de eso que se da en llamar influencers.

P: ¿Guarda especial recuerdo de algún momento, anécdota o encuentro en espacial a lo largo de su carrera? ¿Qué actor o director le ha sorprendido o defraudado en una entrevista?

M: Hay muchas, algún día tengo que escribir un libro sobre el asunto, porque da para unas cuantas palabras el asunto. El tío más simpático que he entrevistado hasta ahora es Guillermo Del Toro, que además me dio un abrazo de oso memorable cuando fui a charlar con él sobre El laberinto del fauno, una de sus joyas. Guillermo es una de esos directores que no puede ocultar que quiere y lo pasa tan bien en el cine como cualquiera de nosotros. Se nota en cada plano de sus películas, pero cuando hablas con él es una gozada. Recuerdo que me comentó cómo ve las películas Disney y consiguió enseñarme un montón sobre ese asunto en tan sólo cinco minutos. Guillermo es un genio con el que se puede hablar.

Recuerdo a Paul Verhoeven hablándome de su teoría de la “cámara flotante” en Instinto básico y de la película sobre Jesucristo que quería hacer, pero todavía no ha rodado.

Recuerdo haber entrevistado a Nicole Kidman con mi compinche José Luis López, cuando tenía 16 o 17 años y acababa de protagonizar Calma total. López y yo nos miramos y dijimos: ¡vaya tela! Impresionaba la mirada de determinación de aquella muchacha. Lo de convertirse en estrella lo tenía muy claro.

Recuerdo que las dos veces que he entrevistado a Harrison Ford me ha parecido que estaba muy mosqueado, y creo que las entrevistas le parecen una tortura china. Pero lo mejor es cuando me encontré a un pedazo de actor como Carlos Santos cuando presentó Miel de naranjas, donde hizo un gran trabajo, y me dijo que llevaba leyendo la revista Acción desde hace años. Este año lo ha bordado en su papel como Luis Roldán en El hombre de las mil caras, y espero que los premios se lo reconozcan. Es un grande. Y entrevistar a Belén Rueda siempre es un privilegio porque está creada en el molde de las grandes estrellas sin dejar de ser una buena actriz.

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Chuck Norris ha sido uno de los actores a los que Miguel Payán ha tenido la ocasión de entrevistar

P: Sabemos que es un gran fan del mundo de los cómics. ¿Cual es su opinión acerca de las adaptaciones que los grandes estudios están realizando actualmente?

M: A ver, el término fan no me gusta. Soy aficionado a las viñetas, eso sí. Lo de fan me suena a loco o loca gritona. Sobre las adaptaciones, creo que tanto superhéroe empieza a tener un efecto de empacho o saturación para el cine. Lo paso bien viendo cine de superhéroes, pero quiero ver también otras propuestas. En la variación está el gusto, que decía mi abuela.

El mundo del cine y el del comic deben ser distintos y mantener su independencia, tanto en lenguaje como en propuesta. Si el cine influye al cómic, malo. Muy malo. En cuanto a las viñetas, no me gusta nada lo que está pasando con los superhéroes de Marvel, con tanto cambio forzado, con calzador, y tanto disparate y panfleto buenrrollista que me suena a huida hacia adelante.

Hoy por hoy veo más sólida la propuesta de DC, y conste que siempre he sido más cercano a Marvel, pero sinceramente a esta Marvel de hoy ya no la reconozco. Echo de menos a los personajes clásicos de la casa, tal como eran. Evolucionar es una cosa. Mutar y travestirse es otra.

P: ¿Sobre qué superheroe cree que debería hacerse una película, o por el contrario, no?

M: Cualquier superhéroe puede ser adaptado si la película es buena. No tengo pegas con eso. No soy fundamentalista. Lo que sí tengo claro es que el cine tiene su propio lenguaje y dicho lenguaje debe imponerse al de cualquier otra fuente que adapte, por cuestión de personalidad. Así que el fundamentalismo de algunos aficionados respecto a si es o no es la película igual al cómic me cansa.

P: Hollywood funciona hoy en día a base de refritos. ¿Cree que algún día dejarán de producirse tanta cantidad de reboots, remakes al año y se arriesgará más por proyectos originales? ¿Se está sobrecargando el cine en este aspecto?

M: El cine está claramente saturado de este tipo de temas que mencionas. Eso se debe a una falta de interés por arriesgar. Los estudios están más preocupados de crear franquicias y alimentarlas con nuevos títulos que de proponernos cosas nuevas. Eso es malo. Pero les funciona, lo cual significa que el espectador, que es el que paga, disfruta con ello.

Personalmente prefiero más variedad y menos serialización en el cine. No obstante hay que aclarar que la ficción televisiva le está dando cuarenta vueltas en calidad al cine y sin embargo trabaja sobre la premisa de serie y de continuidad, así que algo más que la secuelitis es lo que no va del todo bien en el cine “made in Hollywood”.

Por otra parte, hay que aclarar que en otras cinematografías distintas a la estadounidense esa secuelitis no se produce, lo cual nos ofrece gratas sorpresas cada año. Basta mirar el cine coreano o el cine policíaco que se ha hecho en España el pasado año para confirmarlo. Por eso es importante ver algo más que cine estadounidense.


P: Aquí va una que siempre hacemos. Piratería, IVA Cultural, cines que echan el cierre…¿Qué opinas de la situación del cine actualmente en nuestro país? ¿De qué forma podría mejorar?

M: Cuando hablas de la situación del cine en nuestro país te refieres a industria y explotación de salas. Dos temas de los que se puede escribir un libro o dar una conferencia. El tema es demasiado amplio y complejo, pero te voy a dar una pista para abrir boca: el cine es cultura, pero para sobrevivir como cultura ha de ser industria. Y aparquen los panfletos. Al público no le apetece pagar para que lo adoctrinen, en uno u otro sentido.

P: ¿Cree que tienen las películas y los actores de nuestro país una buena acogida en el mercado internacional?

M: Seguro. Hay calida de sobra. Lo que falta es un planteamiento industrial del cine, y no solo por parte de quienes hacen cine, sino del propio gobierno, sea el que fuere. En eso suelen pinchar todos.

P: 2016 ha terminado y empieza 2017. ¿Cuales son para usted las películas o series más destacadas de 2016? ¿Qué proyectos del 2017 le llaman más la atención?

M: A modo de resumen te diré que El renacido y la serie Westworld han sido mis dos gratas sorpresas del año… Junto con Margot Robbie en Escuadrón suicida. Eso por lo referido al extranjero. Y luego en España, Tarde para la ira, El hombre de las mil caras y La puerta abierta son películas que demuestran la excelente salud del cine hecho en nuestro país. En 2017 me parecen imprescindibles Silencio de Scorsese y lo que más espero es Dunkerque de Christopher Nolan.

P: ¿Qué películas, actores o realizadores le han marcado como comunicador?

M: Grupo salvaje,  Taxi Driver, Toro Salvaje, Apocalipse Now, John Ford, Orson Welles, Federico Fellini, Centauros del desierto, Todos los hombres del presidente… Ava Gardner, ver a Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo, Steve McQueen en la nevera del campo de prisioneros alemán de La gran evasión tirando la pelota de béisbol contra la pared mientras piensa en cómo volver a fugarse, y el final de Comando en el Mar de China, cuando Cliff Robertson le dice a Michael Caine: “Usted hará zig y yo haré zag” Siempre que Jesús Usero y yo empezamos un vídeo o un directo de Acción me acuerdo de esa escena y sonrío por dentro pensando: “allá vamos otra vez, usted hará zig y yo haré zag”, pero nunca se lo he dicho a mi colega.

P: ¿Qué consejo podría darle los jóvenes que están dando sus primeros pasos en esta profesión?

M: Que tengan un plan B. Esta profesión es muy perra y desagradecida. No le recomendaría el asunto ni a mi peor enemigo, pero paradójicamente a mi hija también le ha dado por dedicarse a este asunto, y a ella le digo lo mismo: pensad un plan B. Y procurad no aporrear teclas gratis. No conduce a nada. Bueno, sí, a que otros se llenen el bolsillo con vuestro trabajo.