Entrevista a Ferenc Török, director y guionista de ‘1945’

Después de ver 1945, la última película del director húngaro Ferenc Török, uno sale del cine con una sensación que rara vez encuentra delante de una pantalla. Aquella que te hace reflexionar y comprender que has visto algo más que hora y media de historia.

Nosotros aprovechamos 15 minutitos en una de las mecas del cine de Madrid, la librería Ocho y Medio, para hacerle algunas preguntas sobre su película.

¿Cómo describirías 1945 en una frase?

Diría que es una película del oeste que transcurre en un pequeño pueblo en verano en tres horas, es muy emocionante, tiene suspense y es una película que hay que ver.

El largometraje es una adaptación de un relato corto de Gábor T. Szántó, coguionista. ¿Cómo surge el proyecto y cómo entras en él?

Yo llevaba ya un par de películas a mis espaldas cuando hace 13 años publicó Gábor T. Szántó su relato corto. Gábor y yo somos prácticamente vecinos, vivimos muy cerca. Yo inmediatamente leí su relato y me dije que había que hacer una película de esta novela y se lo dije y él dijo que jamás había escrito un guión. Y empezamos juntos, le dije que para eso estaba yo y haríamos los dos juntos el guion de la película sobre el relato.

Trece años, ¿ha sido difícil escribirla o moverla?

Fue muy difícil, largo y complejo porque el relato corto es de tan solo 10 páginas. Allí no estaba el pueblo y una vez que hay historia y pueblo hay que llenarlo de gente y poco a poco completar para que sea una cosa redonda. En principio, en el relato estaban los dos judíos que llegan y estaba el joven pero no estaba el padre y pensando y configurando el guión, se creó a la figura del padre porque realmente había que buscar al culpable. Había que buscar al mafioso que quería todo el poder y todos los bienes y todo el patrimonio´que pudiera acaparar. Entonces poco a poco así surgió la figura del padre, que es el escribano municipal del pueblo y maneja los hilos.

Como has dicho Gábor no había escrito nada para cine, ¿cómo fue ese proceso de escritura?

Era cosa de dos. Aprendió muy rápido, tiene un conocimiento histórico amplísimo en todo lo que es judaísmo, tradiciones, costumbres… No teníamos que preguntar a ningún otro porque él sabe.

Ferenc Török

Foto de Báthory Péter (CC)

Me imagino que en ese sentido el proceso de documentación o incluso entrevistas a supervivientes no fueron tan necesarias.

Vimos todo lo que es la Fundación Shoah, entrevistas y todas las película que tratan de la época como El hijo de Saúl. Todo lo conocíamos pero hay mucho escrito, dicho y visto sobre la última Guerra Mundial pero no del momento después de la Guerra. Entonces esto sigue siendo una ficción pero muy basada en situaciones y hechos reales, pero el 45 y justo después era un eslabón que faltaba por tratar. ¿Qué pasó? ¿Qué hubo después?

¿Crees que ese es el principal aporte diferenciador de 1945? El espacio temporal en el que ocurre.

Sí, porque se presupone que todo lo que se había hecho antes ya lo conoce el espectador. Entonces confiamos en el espectador que sabe mucho y ha visto mucho y dijimos, “vamos a llevar la vista a otro momento”. Quisimos mostrar un momento histórico que ya no es la guerra ni el asesinato ni las armas sino que es la gente llana, la gente que tiene tensiones, recuerdos y vivencias justo al acabar la guerra. Ese entorno ya es mucho más favorecer para desarrollar un drama que sólo puedes vivir y mostrar en ese ambiente.

¿Qué elemento principal llevó a rodarla en blanco y negro?

Desde que leí el relato lo ví en blanco y negro y para mostrarte un drama el blanco y negro es más propicio y tienes que aludir a una época, 1945. Y todas las películas, documentales y fotografías están apareciendo en blanco y negro. Ni siquiera se planteó el color y además es más barato el rodaje en blanco y negro.

Ferenc Török

La película es un reflejo de la Hungría de aquellos años, ¿cuánto ha cambiado el país desde entonces?

Han pasado 70 años, dentro de esos 70 años ha habido 40 años de comunismo. Es tan complejo… Es otro país diferente. Viven muy pocas personas que habían experimentado aquello y ya quedan pocos testigos. Evidentemente las raíces y las ramas crecen y es inevitable el vínculo de aquella época con la de hoy.

La película muestra una brecha moral importante entre generaciones, entre padre e hijo. ¿Hemos aprendido de los errores de nuestros padres o estamos condenados a un bucle infinito?

Muy buena pregunta. Esta es mi gran cuestión, porque ahora que veo que salen de la universidad unos juristas que han terminado derecho y lo primero que hacen es fundar un partido neonazi nos preguntamos qué hemos aprendido de todo esto. Por otra parte, si somos capaces de hablar de ello y plantear siquiera que somos diferentes, que sí que hemos aprendido, sí que podemos dar un paso adelante y no atascarnos. Se necesita mucha divulgación, mucho Facebook… que esto se haga vivo. Porque en este momento en Europa hay populismo, hay extremos, hay que darse cuenta de todo lo que nos rodea porque si no lo hacemos ya estaríamos fallando y no habríamos aprendido nada del pasado.

Ferenc Török