Entrevista a Adrián Orr, director de ‘Niñato’

Adrián Orr ha debutado en el mundo del cine con Niñato (2017), la historia de un padre que tiene que encargarse de sus dos hijas e hijo mientras lo compagina con su pasión por el rap. Éste documental, llevado a las pantallas del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2017, se convirtió en el ganador de la sección Nuevas Olas. También recibió el premio a Mejor Película en el Festival BAFICI 2018 y las críticas positivas en el Festival de Cannes y multitud de salas avalan el buen recorrido que está teniendo la cinta. En 35 Milímetros contactamos con el director madrileño para que nos explique más sobre Niñato.

Pregunta: En primer lugar, enhorabuena por la película y sus buenas críticas y premios. Sin duda, tiene mucho mérito haberte atrevido con un proyecto así para tu ópera prima. ¿Cómo te has enfrentado a cinco años de filmación? ¿Te ha sido difícil la pre-producción? Ahí es donde quizás cuesta arrancar más.

Respuesta: Ha sido un proceso largo y algo solitario aunque siempre he tenido a Ana Pffaf (montadora) y Luis Bértolo para ayudarme a desatascarlo. Una de las ideas principales de la película era explorar la representación del paso del tiempo. Por eso decidí filmar con los recursos mínimos posibles, que me permitiesen desarrollar el proyecto a lo largo de los años. El proyecto y yo necesitábamos de esta flexibilidad. Sólo filmaba en otoño e invierno para no mostrar variaciones grandes de luz, de clima y construir así la apariencia de un presente continuo en la rutina de David. Rodaba pocos días, muchas veces compaginándolos con otros trabajos como ayudante de dirección. De esta forma tenía tiempo para pensar las imágenes ya filmadas e ir repensado la película de cara al siguiente invierno, sin deadlines ni otras presiones.

P: En Buenos días Resistencia, el corto que dio pie a Niñato, ya nos presentaste a ésta singular familia. Los largometrajes se asientan con más fuerza, mientras que los cortos permanecen en un segundo plano. ¿Crees que están infravalorados? ¿En tu caso, facilitó la producción de tu primer largometraje?

R: La película tiene un presupuesto muy pequeño y ha sido financiada básicamente con el dinero recaudado por mis cortometrajes previos y la ayuda de mis amigos de New Folder. No tuvimos ayudas públicas para rodar la película. Vivir en Madrid, ser director y productor novel no es muy bueno para encontrar financiación. Es una película rodada íntegramente en Madrid y aquí no se dan ayudas a producción. Además, la nueva ley de cine nos impidió acceder a las ayudas del ICAA, así que terminamos el proyecto de la manera que pudimos, gracias a la colaboración de muchos amigos y relaciones que habían empezado con mis cortos. Los cortometrajes ayudan a diferentes niveles y aunque muchos adquieren bastante visibilidad dentro del mundo del cine y festivales, algunas instituciones y medios de comunicación todavía piensan en ellos exclusivamente como un formato de aprendizaje para directores jóvenes. Creo que es mucho más que eso.

Adrián Orr, director de cine. Fotografía realizada por Jorge Fuenbuena.

 

P: ¿Cómo se te ocurrió la idea de mostrar la vida de un padre con un futuro precario que busca lo mejor para sus hijas e hijo pero sin entrar en lo morboso?

R: Soy amigo de David desde hace muchos años. Nuestra amistad y confianza mutua es lo que me permitió imaginar una película posible y que él aceptara rodarla. En base a esta confianza y respeto empezamos el proyecto. No ha habido un guión previo, apenas escribí una escaleta. Todo lo que he filmado pertenecía a su realidad. He intentando representar de manera cinematográfica la verdad de unas personas que conocía mucho antes de imaginar la película. Rodando y montando siempre intenté mirarles de igual a igual, sin prejuicios. Lo hicimos de la manera más honesta que supimos.

P: En referencia a la anterior pregunta, ¿tienes algún referente a la hora de crear?

R: Hay muchos directores que me han marcado a lo largo de los años. Desde Ozu o Ford pasando por Pasolini, Casavettes, los hermanos Dardenne o Cristi Puiu.  He aprendido mucho viendo sus películas y seguro que todos me han condicionado de alguna manera. Pero al final, cuando vas a filmar, tienes que enfrentarte a situaciones y problemas que no son los mismos que tuvieron ellos. De esas decisiones nace tu propuesta. Muchas veces son los errores y las casualidades las que afinan un estilo y te ayudan a encontrar tu mirada.

P: ¿Tiene algo de ficción éste documental?

R: Claro, ¡como cualquier otra película documental!. La diferencia con otras propuestas de carácter documental tiene que ver más con la idea de puesta en escena y cómo se va creando el relato, que con los hechos en sí. Mi idea era llegar a filmar la intimidad de mis personajes de la manera que lo pueden hacer ciertas películas de ficción pero manteniendo una realidad documental.

P: Uno de los puntos fuertes de la pieza son las hijas y el hijo de David Ransanz – Niñato. ¿Cómo ha sido trabajar con ellos desde tan pequeños?

R: Ha sido una experiencia muy enriquecedora y divertida. Cómo te decía, intenté encontrar mi sitio en la casa, usar los mínimos elementos técnicos y encontrar una distancia en la que todos estuviéramos cómodos, sobre todo los niños. Quería conseguir que fueran ellos, con todas sus emociones y contradicciones, no imponerles unas ideas o motivaciones. Así que busqué una manera de rodar en la que su rutina marcase la película y no al revés. También intenté escucharles y ver que les apetecía hacer. Algunas escenas están en la película porque ellos me las propusieron.

Adrián Orr, director de cine. Fotografía de Diego Rodríguez.

P: Hay una gran facilidad para empatizar con lo que vemos en pantalla durante el visionado de Niñato. Es cierto que es documental pero, ¿crees que al cine le hace falta más personajes en los que el espectador se pueda ver reflejado?

R: Hay muchos tipos de cine posible, diferentes formas de conectar con el espectador. A mi me interesa que el espectador al final de la proyección se lleve la película a casa y siga pensándola a su manera, que sienta que de una manera u otra tiene que ver con él. La empatía con los personajes seguramente ayude a tener más curiosidad, a estar más atentos a detalles que nos cuentan mucho de los personajes y de nosotros. Ver representados momentos muy cotidianos y a la vez especiales, ayuda a sentir esas vidas con cercanía y complicidad.

P: El rap es otro personaje más en Niñato. ¿Crees que la imagen que se da del mismo en otros proyectos es más “negativa” o “diferente” que la que se muestra en Niñato?

R: Hay mucho cliché en los medios y en las películas en cuanto al rap y el barrio obrero. Tiene que ver desde dónde y cómo se mira esa realidad. Casi siempre se mira desde el espectáculo y el reconocimiento del éxito más que a las personas que hacen esa música. Niñato está bastante lejos de esas ideas, es lo opuesto a un tipo chungo que hace música para conseguir éxito. Niñato es un personaje que a pesar de tener talento no consigue vivir de su música. Él piensa la música desde otro sitio. A mi me interesaba representar valores que tienen que ver con nosotros, con nuestra forma de entender el hiphop. Para David la música nace de una necesidad, de querer compartir en comunidad, de usar su tiempo, su creatividad para expresarse, conocerse y reconocer a los demás. Pienso el cine de manera muy parecida a como veo el hip-hop de The roots, A tribe called quest o Jdilla.

P: Al ser tu primera película, ¿qué consejo darías a las personas que están empezando en éste mundo?

R: Difícil dar consejos sin conocer a la persona. No sé… Hacer una película lleva mucho tiempo, se hacen muchas películas al año, quizás demasiadas, así que les diría que piensen por qué quieren hacer esa película, que busquen su mirada y olviden muchas tonterías y modas que envuelven al cine.

P: Para finalizar, ¿qué podremos ver de Adrián Orr en un futuro?

R: Estoy pensando en un nuevo proyecto desde hace unos meses, pero todavía es pronto para saber qué va a ser y dónde lo voy a rodar. ¡Ya os llegarán noticias si todo va bien!

 

 

Niñato se estrenó el 11 de mayo de 2018.