Crítica – ‘Una relación abierta’

Título original: Permission

Año: 2017

Duración: 96 minutos

País: Estados Unidos

Dirección: Brian Crano

Guión: Brian Crano

Fotografía: Adam Bricker

Reparto: Rebecca Hall, Dan Stevens, Gina Gershon, François Arnaud, Morgan Spector, David Joseph Craig, Jason Sudeikis

Productoras: Ball, Chain Productions/ Circadian Pictures/ Paper Trail/ Picture Films

Género: Comedia romántica

Fecha de estreno: 10 agosto

Vivimos en la era del máximo exponente de liberación sexual. Al menos, una liberación casi totalmente aceptada por la sociedad. O así debería ser. Está de moda ser tolerante, aunque de puertas para adentro, la realidad de la mentalidad social sea muy diferente. Con su nueva película, ‘Una relación abierta’, Brian Cano ha intentado contarle al mundo lo moderno, feminista y abierto que es. Sí, pero no.

Anna (Rebecca Hall) y Will (Dan Stevens) parecen la pareja perfecta. Llevan juntos toda la vida, lo saben todo el uno del otro y acaban de comprar su primera casa, que están reformando. Pero un amigo les hace darse cuenta de la monotonía – sobretodo sexual – a la que vive sometida su relación. Al parecer, nunca han estado con nadie más. Deciden, entonces, probar a acostarse con otra gente y, naturalmente, descubren cosas de ellos mismos que no conocían. Entran en escena el músico interesante (François Arnaud) y la divorciada amargada (Gina Gershon).

Aunque no es nada nuevo – ha llovido ya mucho desde del impacto que provocó en su día ‘Una propuesta indecente‘ – es una excusa como otra cualquiera para explorar la complejidad de una relación amorosa. O lo sería si el guionista-director no hubiese querido hacer malabares con demasiadas bolas. Hubiese podido ser una comedia mainstream o un drama amoroso mainstream, pero el querer hacerlo todo ha acabado resultando en un popurrí extraño con cambios de tono descolocantes y un final bastante predecible que parece resistirse a serlo. El guión se sale demasiadas veces de tono, evitando que el espectador conecte con la historia o los personajes y obligando tristemente a grandes actores como Hall, Stevens o Arnaud a limitarse en papeles que podrían haber hecho en los inicios de sus carreras. Aún así, es gracias a ellos que se sustenta el filme, así como la fotografía de Adam Bricker que, sin pasar demasiado la línea de lo “visualmente bonito”, veticina que podría ser un buen cinematógrafo.

‘Una relación abierta’ (título, por cierto, no demasiado acertado en la versión española, teniendo en cuenta que los mismos personajes deciden NO llamarlo “relación abierta”) es un quiero y no puedo. Quizás un intento de contar una realidad que viven actualmente muchas parejas, pero con una moraleja conservadora disfrazada de modernidad honesta que le hace perder más puntos que los topicazos y clichés que rellenan numerosos vacíos de guión (la pareja de mejores amigos gays, la cuarentona que vive a costa de su ex-marido que la engañó con la secretaria, etc.). Lo que viene a decir es: si experimentas, pagas. O eres liberal o tienes el amor de tu vida. Un consejo muy de siglo XXI.

Lo mejor: Los actores

Lo peor: El guión

Nota: 5