Crítica – ‘Petra’

Título original: Petra

Año: 2018

Duración: 107 min

País: España

Director: Jaime Rosales

Guion: Jaime Rosales,Clara Roquet, Michel Gaztambide

Música: Kristian Eidnes Andersen

Fotografía: Hélène Louvart

Reparto: Bárbara Lennie, Àlex Brendemühl, Marisa Paredes, Joan Botey, Petra Martínez,Carme Pla, Oriol Pla, Chema del Barco

Productora: Coproducción España-Francia-Dinamarca, Fredesval Films, Wanda Visión, Oberón Cinematográfica, Les Productions Balthazar, Snowglobe Films

Género: Drama

Fecha de estreno: 19 de octubre de 2018.

Petra comienza su historia como una mujer que tras sufrir la muerte de su madre, decide buscar al que cree que es su padre para así poder descansar su conciencia. Jaime Rosales introduce al espectador en la casa de Jaume, un famoso y adinerado artista y supuesto padre de la protagonista que vive en la Cataluña rural. Desde el comienzo de la película, en el capítulo dos de la historia, Petra se cuela en la casa de Jaume por medio de mentiras. Una vez dentro, mezclando su identidad con una inventada para no levantar sospechas, conoce a cada uno de los familiares de Jaume, Marisa, su mujer y Lucas, su hijo, además de la señora que se encarga de la casa, Teresa. En todas las familias hay secretos y mentiras enredadas que luchan a diario por no salir de la casa, pero esto cambia cuando Petra se inmiscuye en estas relaciones, dando lugar a una auténtica tragedia griega.

Rosales decide dividir su película en distintos capítulos que irán dando comienzo de manera desordenada. Estos capítulos, además de estar enumerados, van acompañados de intertítulos que en una sola frase resume lo que ocurre en cada “episodio”. Así se propone el director dirigir toda la atención del espectador en cómo ocurre todo, ya que el público conoce todo lo que va a pasar en cada capítulo. Desde el primer momento, Jaume se ha presentado como un hombre ególatra, egoísta y ruin, que no es capaz de mirar por nadie más que él mismo. Petra solo puede pensar en hacer lo que haga falta para asegurarse de que Jaume es su padre, además de ir conociéndolo más y más. Lucas está viviendo una vida cómoda con la poca libertad que necesita, y su madre Marisa sigue donde está por el dinero que tiene asegurado gracias a su marido, al igual que Teresa, que aguanta en sus vidas por su familia. Todos se relacionan entre sí por su propio interés, dejando que se vaya expandiendo una amalgama de odio y maldad hasta que esta no puede hacer más que salir de las cuatro paredes que la rodean, destruyendo absolutamente todo a su paso.

Por medio de pequeñas referencias a las obras de teatro Tragedia Española o Hamlet, poco a poco el orgullo personal, la humillación, el perdón y el propio arte se apoderan de Petra y todos los personajes que la rodean. Jaume es un monstruo terrible e increíblemente real, además de una sorpresa en el mundo del cine. Los hombres de la película rezuman machismo, poder y control sobre absolutamente todo, mientras que las mujeres son observadas por el espectador desde cierta distancia. Lo suficientemente lejos para seguir el hilo de los acontecimientos, pero sin acercarse demasiado para que no se vean golpeados por la ola de odio y crueldad que desprenden los hombres.

Desde el comienzo de la película en la vida de Jaume, y por supuesto en la de la protagonista, se deja claro la importancia que tiene el arte. Para el primero es algo que llegó a su vida sin saber muy bien por qué, pero gracias a lo que podría bañarse en dinero si quisiera. Mientras que para la segunda, el arte se trata de decir la verdad, aunque ella misma lo use para mentir en todo momento, que usa Jaime Rosales para presentar su propia visión sobre el arte y la ironía del mismo. Petra es un relato lleno de pinceladas de odio y repulsión hacia sí mismos y los distintos personajes que conforman la historia de una manera u otra. Lentamente estas pinceladas se convierten en un lienzo repleto de colores claros representados por las pocas supervivientes de las bestias masculinas que han ido borrando todo a su paso.

Lo mejor: La inteligente posición de la cámara que parece un alargamiento de la mirada

Lo peor: La sobre exposición de los problemas que añade cierta lentitud a la obra

Nota: 7/10