Crítica – ‘La mujer que sabía leer’

 

Título original:  Le Semeur

Año: 2017

Duración: 98 min.

País: Francia

Director: Marine Francen

Guión: Marine Francen, Jacqueline Surchat, Jacques Fieschi  

Música: Frédéric Vercheval

Fotografía: Alain Duplantier

 Reparto: Géraldine Pailhas, Pauline Burlet, Iliana Zabeth, Alban Lenoir, Françoise Lebrun

Productora: Les Films du Worso

 Género: Drama | Siglo XIX.

 

La mujer que sabía leer‘ (Marine Francen, 2017) llega en el timing perfecto. En tiempos donde la unión de las mujeres es cada vez más palpable y necesaria, la directora Marine Francen se encarga de elevarla a la máxima potencia. Contextualizada en 1852, nos traslada al alzamiento de Napoleón Bonaparte y el consecuente escarmiento hacia los republicanos. Tras dejar sin hombres a un pueblo, las mujeres estarán aisladas de toda civilización. En un estado de soledad y miedo, realizan un pacto que las unirá irremediablemente: el primer hombre que aparezca, será compartido por todas para así asegurar el crecimiento de la población. Violette (Pauline Burlet), tendrá que enfrentarse entonces a sus propias compañeras cuando aparezca Jean (Alban Lenoir), a quien le unirá un fuerte vínculo.

‘La mujer que sabía leer’ llega fuerte: se alzó en el Festival de Cine de San Sebastián con el Premio Kutxabank – Nuevos Directores, marcando así un inicio cuanto menos satisfactorio.

Marine Francen, quien ha sido ayudante de dirección de Olivier Assayas o Michael Haneke, demuestra en su ópera prima su buen hacer como directora. La realización de la película consigue trasmitir esa perturbación que las mujeres sobrellevan durante el tiempo que se encuentran solas en su aldea. Tiempo que, si bien sea dicho, no termina de estar bien representado en la película. ¿Cuánto pasa desde que los hombres desaparecen hasta que surge el “primer hombre”? No se aclara, pero sea el tiempo que sea, se consigue contagiar la desesperación y lucha de las protagonistas.

Imagen de 'La Mujer que Sabía Leer'

Imagen de ‘La Mujer que Sabía Leer’

Francen explora así un mundo de mujeres que toman las riendas de sus vidas en una situación desesperada. Riendas que, igualmente, siguen estando regidas por la obligación creada por una sociedad machista a tener descendencia sea como sea.

La ayuda, amistad y sororidad son una constante en las relaciones del pueblo. Este acercamiento hace de la película una fuente de momentos íntimos y realistas de jóvenes y mayores que facilita la empatía con las mismas. Francen filma con delicadeza cada momento pero sin censurar nada. Cabe destacar también las interpretaciones del reparto, capitaneado por Pauline Burlet (La vida en rosa), Géraldine Pailhas (nominada al César a Mejor Actriz de Reparto por Joven y Bonita), Françoise Lebrun (La escafandra y la mariposa), Iliana Zabeth (Mi hija, mi hermana) y Alban Lenoir (nominado al Lumière 2016 a Actor Revelación por Un Français). Pero si hay algo que sobresale en éste film son los maravillosos planos. La puesta en escena y fotografía están realmente logradas, siendo un gran punto a favor. Definitivamente, te hacen querer vivir en ese pequeño trozo de civilización.

El escenario planteado puede recordar a The Beguiled (Don Siegel, 1971) que Sofia Coppola se ha encargado de reimaginar éste pasado 2017. Y, para las personas que disfrutamos de mujeres fuertes con conflictos remarcados por la complicada sociedad de turno en la que tienen que sobrevivir, es toda una delicia.

Lo mejor: La dirección de fotografía.

Lo peor: Que no arriesgue más.

Puntuación: 8/10

Fecha de estreno: 11 de mayo de 2018