Crítica – ‘Escuadrón Suicida’

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Título original: Suicide Squad

Año: 2016

País: EEUU

Director: David Ayer

Guión: David Ayer (adaptado del original de John Ostrander)

Fotografía: Roman Vasyanov

Reparto: Will Smith, Jared Leto, Margot Robbie, Jai Courtney, Joel Kinnaman, Viola Davis, Cara Delevingne, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Adam Beach, Jay Hernandez, Karen Fukuhara, Scott Eastwood, Jim Parrack, Ike Barinholtz, Ben Affleck, Corina Calderon, Alex Meraz, David Harbour, Ezra Miller

Productora: Warner Bros. Pictures / DC Comics

Género: Acción/Cómic

Disclaimer: A continuación tenéis la crítica de la versión original subtitulada. No hagáis comentarios con respecto al doblaje puesto que lo desconozco por completo y por tanto no he entrado a valorarlo.

Cada año hay una película a la que le toca ser masivamente vapuleada de forma injusta por la crítica, y de las cuales comienza a correr como la pólvora un comentario concreto que todo el que la ataca imita en su opinión. Este año ha sido el caso de Escuadrón Suicida. Se prometía como una revolución en el género de adaptación de cómic en temas de tono y trama, puesto que no se habían llegado a concebir obras cercanas a la figura del supervillano más allá de Watchmen (Zack Snyder, 2009), Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014), o la más reciente Deadpool (Tim Miller, 2016), y estos son considerados antihéroes. Con un tono más pop y estrambótico de lo que ha acostumbrado Warner a impregnar a sus anteriores adaptaciones de DC, se le suponía como un posible e interesante cambio. ¿El resultado? No ha acabado de cuajar entre el público y la crítica especializada.

El problema es que tanto un sector como el otro se han excedido en sus ataques contra la cinta, que al fin y al cabo es un blockbuster que está escrito para entretener, no va a aspirar a ningún Oscar, por mucho que Jared Leto se empeñe en hacer las soberanas tonterías que se ha dedicado a llevar a cabo durante el rodaje. Y sí, no está del todo bien escrito y tiene agujeros de guión bastante importantes, que se deben a ese montaje fallido (el comentario que más se ha extendido y que antes se mencionaba) porque no se termina de aclarar con el ritmo, pero desde luego no son errores tan tremendos como para machacarla de esa manera. Cada año sorprende la cantidad de profesionales de competencias técnicas cinematográficas que aparecen justo después de estrenarse una película que es alabada o vapuleada por la crítica, de verdad. Para poder opinar sobre estos aspectos es necesario conocerlos muy bien, y a título personal quisiera saber cuántas de esas personas han montado algo en algún momento de sus vidas o se han molestado en aprender cómo se trabaja en esos campos, y por supuesto, argumentarlo con ejemplos (que pocos se han visto). Este reciente síndrome de “el montaje es una basura” se añade a la lista de síndromes de “la fotografía es bonita” y “el ritmo es muy lento, qué horror”.

Callad un momento, nuevos expertos del Final Cut y del Premiere. Lo dice Cara.

Callad un momento, nuevos expertos del Final Cut y del Premiere. Lo dice Cara.

Los errores del montaje de Escuadrón Suicida se deben a lo mal medido que está el ritmo a la hora de narrar, da la impresión de que tienen mucho contenido y una explicación para todo, pero se quiere contar tan rápido que se les va de las manos, y no da tiempo a que pueda siquiera verse. Esto sucede desde la presentación de cada componente del escuadrón, con los rótulos y demás grafismos coloridos que van a la velocidad de la luz y esto dificulta que puedan leerse, hasta la explicación de por qué Enchantress es capaz de atacar una localización gubernamental que sólo es conocida por unas pocas personas (se muestra un pequeño corte de cómo está controlando al personaje de Viola Davis, pero que apenas dura como para poder digerirlo). Lo mismo con saltos entre diferentes secuencias, o incluso dentro de las mismas, que dan la sensación de estar inconexas o no terminar de enlazar del todo bien. Aún con todo y con ello, sigue sin ser un fallo tan terrible como el del cambio del tono.

Ya en otras críticas de esta web se ha hablado sobre el tono de una película, qué es y qué supone dentro de la misma, y que no se pueden hacer cambios a la ligera porque se puede marear al espectador, que termina sin saber qué está viendo. El alternar entre tonos puede jugar una baza a favor de la cinta si se usan con inteligencia, como es el caso de La Visita (M. Night Shyamalan, 2015), que coquetea con la comedia y la alterna con el terror de forma eficaz. En Escuadrón Suicida se comienza con un tono más gamberro acompañado de la estética colorida, llamativa y saturada, pero que se empieza a perder a medida que llega a su fin, notándose la mano de Zack Snyder de forma obvia (el drama, el poder de la unión entre unos personajes que no se han visto nunca y que no se importaban entre sí, secuencias con lluvia para dotar de mayor emotividad estas escenas drámaticas…) y cómo David Ayer fue perdiendo el control sobre su labor de director.

Ahá, cuéntame más.

Ahá, cuéntame más.

Si por algo se conoce a Ayer es por cómo es capaz de construir un personaje que unifica a los otros con los que trabaja y a los que dota de personalidades características y dispares, y ese macropersonaje tiene pinceladas de esas actitudes (la cordura de Deadshot, la locura de Harley Quinn, el sentimiento de arrepentimiento de Diablo), y esto ya se pudo ver en su anterior obra, Fury (2014), pero que aquí no queda tan claro por culpa de lo poco que aportan algunos de esos personajes. No se sabe si Killer Croc es un ser que se comporta de forma primitiva pero atiende a una serie de normas o es inteligente pero simplemente habla poco, Slipknot es el clásico recurso para demostrar que X elemento de la película no es un farol o posible giro facilón, y Katana ni siquiera es presentada cuando parece que es importante (tanto que incluso su nombre aparece en los documentos que Waller lleva para “vender” su idea del escuadrón). Entre todo ello, por ahí corretea de forma esporádica un Jared Leto que se quiere creer un Joker que ni hace una triste broma o se toma con sarcasmo sus crímenes y que se queja de no haber tenido más minutos en pantalla (resulta que la película se llama El Joker y sus supercolegas del Infierno y nadie se había enterado). Su interpretación no merece la pena por el bombo que se le ha dado e incluso rondan comentarios de que no debería ser tan histriónico. El Joker, un maníaco que asesina y bromea sobre ello no puede ser histriónico, por supuesto.

Por supuesto hay secuencias que sobran por completo (el flashback de Quinn y el Joker con los tanques químicos), pero tanto este como los otros fallos que se han mencionado ya no son tan numerosos ni tan poco comunes en el género de superhéroes/antihéroes/villanos como para destacarlos de la manera en que se ha hecho. Aunque a nivel estético general, la película podría haber sido interesante, se reduce secuencias muy bien rodadas y compuestas a nivel de imagen y a las estupendas caracterizaciones de los componentes del escuadrón, en las que el equipo de maquillaje y vestuario ha realizado una obra encomiable (que no es poco). Destacan sobre el elenco la labor de Will Smith y Margot Robbie, que encajan en sus papeles perfectamente, y como sorpresas están El Diablo (Jay Hernández) y el Capitán Boomerang (Jai Courtney). Sobre este último se ha criticado lo absurdo de su personaje, pero parece que nadie se acuerda de los batarangs de Batman. Como decepción que se veía venir, el ya comentado Joker de Leto, que más que mandar cerdos degollados y preservativos usados a sus compañeros de reparto, tendría que haber visto más vídeos de Chiquito de la Calzada, quién sabe. Aunque al no ser un componente del escuadrón, más bien poco debería importar.

Yo ligo meno que la gata der Vaticano, condemorl

Yo ligo meno que la gata der Vaticano, condemorl

Peca de querer abarcar más de lo posible a la hora de escoger y situar las piezas musicales, a pesar de que algunas sí llaman la atención y refuerzan la emoción sobre lo que se está viendo, aunque para que este aspecto funcione mejor, se deben conocer las canciones, siendo Fortunate Son de la Creedence o Without Me de Eminem los que mejor se adecuan a las imágenes. Un error que aún así es normal teniendo en cuenta la corta carrera que tiene Warner con adaptaciones de acción real que no van acompañadas de piezas orquestales o exclusivamente compuestas para sus películas (Watchmen es la que destaca de entre ellas).

Por último, pese a que parezca que esta crítica tiene un tono bastante negativo, todo lo contrario. Los fallos que se han mencionado no son tan graves y es una película que se deja ver, es entretenida, y cumple su función como blockbuster aunque se le haya querido exigir más de lo que realmente pretendía. El mayor error que se ha cometido es crear un hype innecesario para una obra que al terminar de verla, lo más probable es que se tilde con un aprobado alto como mucho. No se puede negar por otro lado que es de lo más arriesgado que se ha hecho en el Universo Cinematográfico DC, lo cual merece un mínimo de respeto. Y por supuesto, sería interesante discutir por qué se le ha dado tantísima caña cuando muchas otras películas del mismo género cometen sus mismos errores (o peores) llevando fases completas siguiendo una estructura narrativa pautada y que vayan a lo seguro, con villanos más planos que una tabla de planchar y un trabajo estilístico y formal cinematográfico que destaca por ser más bien soso.

Lo mejor: Es muy entretenida, Will Smith y Margot Robbie trabajan de forma impecable, y su estética es muy interesante en muchos momentos, como en la primera invocación de Enchantress.

Lo peor: El ansia de protagonismo innecesario de Jared Leto, el brusco cambio de tono tras los primeros tres cuartos de hora, y el apresurado ritmo que tiene. Además de eso, tiene los clásicos fallos de las películas del género, villanos planos y decisiones mal tomadas.

Puntuación: 6,5/10