5 razones por las que ‘La casa de papel’ fue un éxito

La casa de papel termina por todo lo alto su andadura en Antena 3

La banda de El profesor

El pasado 23 de noviembre finalizaba una de las mejores series de ficción que ha producido Atresmedia, en este caso en colaboración con Vancouver Producciones. La casa de papel llegó a reunir a más de cuatro millones de espectadores en su estreno, desinflándose poco a poco con el paso de los episodios. Tras el parón veraniego, se estrenaba el 16 de octubre la segunda tanda de capítulos con 2 millones de espectadores menos. A pesar de las audiencias, competencias y cambios de día de emisión, está comprobado que, si se quiere, España puede producir grandes obras que en otros países habrían tenido una aceptación mucho mayor.

Para los despistados que todavía no la hayan visto, La casa de papel cuenta la historia de un grupo de atracadores que tienen como objetivo llevar a cabo el mayor golpe del mundo a la Fábrica de Nacional de Moneda y Timbre.

 

1. Delito de robo con agravante de romanticismo

Denver y Mónica Gaztambide en un momento de pasión

Se presenta la historia típica de un atraco, pero con la novedad de que nunca se habían puesto las miras tan altas en un asalto. ¡Ni más ni menos que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre! Durante el encierro, los atracadores comienzan a crear un vínculo más especial con los rehenes. Se forman diferentes parejas: unas serán de amor verdadero y otras por interés, incluso por pura supervivencia. Podría resultar inverosímil que en cinco días (lo que dura el atraco) se cree una relación de amor, pero consiguen que nos lo creamos, incluso que nos lleguemos a identificar con ellos.

 

2. Un vestuario que pone los pelos de punta

El vestuario de los atracadores

La peculiaridad de estos asaltantes es que no llevan el típico traje negro con pasamontañas, sino que visten con un mono rojo con capucha y lo que les cubre el rostro es una careta con la cara del pintor Salvador Dalí, para darle ese toque surrealista spanish. En la serie se centran mucho en resaltar tanto el color como primeros planos de la careta. Si en Vis a vis el color característico era el amarillo, en La casa de papel es el rojo.

 

3. Un reparto a la altura de la historia

Úrsula Corberó en el papel de Tokio

Desde el cerebro de la operación, El profesor (Álvaro Morte), pasando por un imperial Berlín (Pedro Alonso) para acabar con unas grandiosas Tokio (Úrsula Corberó) e inspectora Murillo (Iztiar Ituño). Pocos “peros” se le pueden poner a las interpretaciones de los personajes. La frescura que aportan los jóvenes Río (Miguel Herrán) y Denver (Jaime Lorente) son el contrapunto perfecto a la madurez del citado anteriormente Berlín y de Moscú (Paco Tous).

 

4. Una película rodada en 15 capítulos

“Bella ciao”

Prácticamente desde el principio parece que estás dentro de una película. Las escenas de acción de ciertos capítulos, como el del desenlace (Bella ciao), están muy cuidadas y tienen una espectacularidad de un nivel más que notable. Es cierto que en algunos momentos se peca de intentar ser demasiado ambiciosos, pero el resultado final te atrapa.

 

5. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos

De entrada, asimilas que una banda de atracadores pertenece al bando de los malos y la policía es la que tiene que atraparlos convirtiéndose, así, en héroes. En La casa de papel se da una vuelta de tuerca a esto y acaba siendo una crítica a “la inyección de liquidez” a la banca por parte del Banco Central Europeo. Varios personajes, como la inspectora Murillo y el subinspector Rubio (Fernando Soto), descubren el verdadero sentido del atraco justo al final y, por fin, comprenden las razones que tiene la banda de El profesor para llevarlo a cabo.